lunes, 28 de marzo de 2011

Astrología (de la barata)

Ley no escrita: desconfiá de aquel que en una fiesta o boliche se ponga a hablar de filosofìa, psicología o... astrología. Es fija: te quiere levantar, o está borracho/drogado.

En una fiesta en una casa con buenos conocidos (paso previo a ser "amigos", es como que están en el casting para serlo), lo había visto toda la noche ahí, apartado, en un sillón individual concentrado con su i-pod. Después lo encontré en la cocina. Siempre tiene la mirada perdida...
-Hey Sole, ¿cómo andan tus cosas?
-Bien creo, ¿y las tuyas?
-Bien. ¿De qué signo sos?
-(????) de Virgo...
-Se nota...
-¿Cómo, por qué? (flaco, apenas me conocés!)
-La mirada profunda... los de Virgo tienen la mirada profunda...
-Ahhh... (???)
-Sos muy.... no sé...
-....
-como pensativa...
-y sí, en este momento me estás haciendo pensar muchas cosas...
-¿Y qué día naciste?

-5 de septiembre...
-¿A qué hora?
-no sé si a las 12 o 2 de la mañana... no sé... no sé tanto de mí!
-Pero ¿12 o 2?
-Ponele a la una... ¿por qué?

-A veeeer...

Entró en su i-pod a un programa de Astrología 2.0, tipeó cosas, sacó unos cálculos y me dijo
-Tenés ascendencia en Cáncer...
-Ah, mirá vos...
-Es como que está todo.....¿no?
-eh?
-todo conectado... ¿te gusta hablar a vos?
-no, no soy de hablar mucho...
-ah... porque tu ascendencia dice que hablás mucho....
-jaja, no, mi ascendencia le pifió mal.

En pleno oráculo fallido online, se sentó otra amiga y le calculó su ascendencia:
-Vos también tenés ascendencia en Cáncer... Ustedes dos se deben parecer....

¿Pau y yo? O sea. Pau, la persona más simpática y extrovertida del mundo. Yo, un cuasi-ser que se dedica a salir a antros y de noche se sumerge en las oscuras ruinas de un blog para descargar una buena dosis de sarcasmo.

Me daban ganas de decirle: "La próxima convidá, lo que sea que hayas fumado".

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sho de Buenos Aires, ¿y vos?

Cuando digo que no podría vivir en otro lugar, es totalmente verdad. Amo esta ciudad. Pese a que nosotros, los porteños, la criticamos, la juzgamos, la censuramos, creo firmemente que el porteño típico no está diseñado para vivir en otro lugar.


Vamos a aclarar algo de entrada. Muchos creen que porteños son "los que viven en Buenos Aires", y no es así. Son los que nacieron* en Capital Federal, cerca del puerto (de ahí su nombre). Porteño no es el cheto de San Isidro ni el pibe de barrio de San Martín. Porteño es el peluquero de Belgrano, el carnicero de Almagro, esos son porteños.


Aspectos generales: Ahora bien, procedemos. El porteño tipo es aquel que pronuncia "sha me va a shamar esha" y que se burla de la gente que se come las eses. El que se enorgullece de vivir en Buenos Aires, el que cree sin lugar a dudas y predica ante la gente del interior el viejo mito de que "somos los mejores" (porque realmente lo somos). Es también el que critica a esta ciudad de mierda, donde los colectivos llegan quince minutos tarde mientras vos te calcinás en la parada, donde la gente está siempre apurada, y en el centro te pisan, te empujan, te miran con esa cara de que tuvieron un mal día.

La ciudad de los locos: Es la ciudad con más psicólogos per cápita DEL MUNDO. El porteño, ser con crisis nerviosa constante, cree que tener un terapeuta es el comienzo de la solución a todos sus problemas. Y por su alto nivel de egocentrismo, siente que no puede hablar de su vida y de sus "problemas profundos" con otros porteños porque, naturalmente, a nadie le interesa oír sobre vidas que no sean la suya. Entonces lo descarga todo con su psicólogo (o "psicoanalista", como diría el porteño cheto). Y si notan que su hijo de seis años no tiene muchos amigos en la escuela o les contesta mal a sus hermanos, le enchufan un psicólogo al pobre diablo también.



Sabelotodo: El porteño siempre tiene una respuesta para todo, él se las sabe todas. Intenta no dejarle lugar a la duda. Si le preguntás una calle que no conoce, difícilmente te diga "la verdad que no tengo la más puta idea". El porteño es aquel que te responde: "Juramento? Se que queda por acá cerca... pasás Mendoza, viste? Y de ahí yo me imagino que serán unas ocho cuadras... doce...". O bien aquel que peca de la famosa "viveza criolla" y te manda lejos a propósito.


Acelerado, siempre: El porteño vive a mil. Habla rápido, come rápido, es muy "despierto". Nunca tiene tiempo para nada, pero sabe hacerse un espacio en la agenda para "ir a tomar un cafecito" a Palermo con sus mejores amigos. Cree que la siesta es un desperdicio y se acuesta tarde y se levanta bien temprano. Pese a la falta de horas de sueño y el estrés, el porteño vive empastillado por su psiquiatra (porque a veces con psicólogo no es suficiente) y por eso anda con toneladas de energía siempre.


El ombligo del mundo: El porteño es aquel que, vaya a donde vaya, se cree dueño del lugar. Nunca tiene verguenza. Supongamos que hubiese un colectivo lleno de gente de todas las provincias: el que habla por celular a los gritos diciendo "EN EL CAJÓN DEL MUEBLE TIENE QUE ESTAR MAMÁ, FIJATE, FIJATE BIEN...!!!" será el porteño.

Ignorancia porteña: Para los porteños, el país se reduce a los límites de la General Paz. La Provincia y el interior "no existen". Les decís que sos de localidades bonaerenses como Boulogne o Coronel Díaz y se asustan. Y ni hablar de provincias como San Juan, Chaco o San Luis: no sólo no tienen idea dónde carajo quedan, sino que además se dan el gusto de dudar de si allí se mueven en autos o en burros de carga, si hay internet, si tienen agua potable!

Viveza criolla: El porteño es rápido y pícaro. Y siempre se cree estar un paso más adelante que el resto. Un porteño de ley jamás le reconocería al kiosquero "che, me devolviste $2 de más...". Porteño es aquel que calla y huye. Aquel taxista que te lleva por el camino más largo. Aquel estudiante que se hace el dormido en su asiento cuando una embarazada sube al colectivo.

"I love Europe": Al porteño le encanta resaltar los viejos slogans de que Buenos Aires es "la París de Latinoamérica" o "la ciudad más europeizada" de América. Pero bien que cuando se inunda la ciudad con una gota de lluvia, cuando te afanan en Callao o cuando el tren va más lleno que un acoplado cargado de vacas, el porteño maldice: "¡Esto en Europa no pasa!".

El porteño y la moda: "Los del interior" van al shoping en ojotas, jeans y una remera agujereada de "Brasil '95". Para el porteño, ir al shoping es una verdadera salida, un ritual, donde uno luce su mejor pilcha. Al porteño le encanta vestirse bien, tener estilo. Nada de bombachas de campo ni segundas marcas: el porteño es, por naturaleza, "marquero", por más que esas marcas le cuesten la mitad de su sueldo. Si en el 2012 es el fin del mundo y ya nada importa, el porteño lo recibirá vestido en Levi's o Etiqueta Negra.

*gracias por la corrección ;)

jueves, 17 de marzo de 2011

Carpe Diem

No razono. Según mi madre no razono. Según mi madre mi inteligencia creativa es 10, y mi inteligencia lógica es... menos 10. Me puse a pensar sobre eso (con la poca lógica que tengo). Las matemáticas nunca fueron mi fuerte, ya lo sé. Pero lo que ella me quiso decir es que no empleo la "lógica para la vida". Es decir, mi hemisferio izquierdo del cerebro está totalmente adormecido. Puede que tenga razón...



Tiendo a hacer las cosas por impulso, nunca las medito demasiado. Mi vida es un "carpe diem" constante, un libro del tipo "elige tu propia aventura". Voy a dar ejemplos tontos, para explicarme un poco.

Cuando se me meten cosas en la cabeza que toman forma de antojos, no me los saca nadie. Y no los analizo. Es así como en un solitario sábado a la noche del año pasado busqué en la página IMDB (la biblia de las películas) la filmografía entera de Leonardo DiCaprio para ver alguna peli en la que él haya actuado de chiquito. Elegí "Poison Ivy" (La hiedra venenosa), una película protagonizada por la entonces adolescente Drew Barrymore. Fui a alquilarla, todo. Estaba dispuesta a morir de ternura viendo a un mini-Leo DiCaprio en sus comienzos de actor. Pero no me percaté de lo más importante: al final de la página decía explícitamente que Leonardo DiCaprio actuaba de "guy"... o sea, de "un pibe". Creyendo que me iba a morir de ternura con un Leo protagonista, me fumé la hora y media de película esperando verlo y... no apareció nunca!!! Desesperada, LA VOLVÍ A VER pasando escenas en fast-foward hasta que LO ENCONTRÉ. A continuación, LA aparición de Leonardo DiCaprio en toda la fuckin película:

 O SEAAAA!!!  ocho SEGUNDOS??? 90 MINUTOS CLAVADA FRENTE A LA PANTALLA PARA OCHO SEGUNDOS?? ESO SIGNIFICA QUE EL 99, 92% DE LA PELÍCULA FUE AL PEDO!!!   (es el rubiecito de buzo azul, para los que no lo calaron). 

Así soy yo. La que cuando le agarra la locura se toma un colectivo sin saber a dónde va, con el propósito de que me lleve lejos a un lugar que yo desconozca. La primera vez que lo hice fue con una amiga. Nos tomamos el 134. Ansiosas, tratábamos de adivinar los barrios por los cuales íbamos pasando. A medida que transcurrían los minutos, los lugares comenzaban a parecer cada vez más "fuleros", eran los típicos donde cae Crónica TV para filmar algún crimen entre vecinos. Nuestra "aventura" nos dejó en un barrio que creo que era Flores, en una plaza de mala muerte, sucia y llena de palomas. Caminamos un poco por las calles aledañas y presenciamos una de las imágenes más bizarras que nos brindó la Semana Santa: un Vía Crucis en calle Avellaneda, con el Jesús todo raquítico cargando la cruz sobre un camión con altoparlantes que oraba tétricamente "BENDIIIITOO SEA EL SEÑOOOORR!!!". Obviamente mi cámara captó este épico momento:



Otra cosa sin pensar: ¿qué cosa es peor que ser víctima de la campaña "abrazos gratis" en pleno centro porteño? La idea es que hay un grupo de giles (que se definen como una ONG)  con remeras turquesas que dicen "DAME UN ABRAZO GRATIS!!" y con cara de feliz cumpleaños cuando pasás te abren los brazos. Obviamente me tenté y, sin pensarlo, fui a darle un abrazo al flaco que me esperaba de peludos brazos abiertos y me gritó al oído "¡ABRAZO GRATISSS, EHHHH!!!". Me abrazó más fuerte que mi vieja cuando volví del campamento de viaje de egresados en séptimo grado. En el momento me gustó el abrazo... pero cuando me despegué de él me vi bañada en el chivo (léase "transpiración") del flaco. UN ASCO!! Fue el peor abrazo gratis de mi vida!! y el único!! Por el resto de la tarde me quedó una baranda que se podía sentir a tres metros de distancia. Y claro: el flaco estuvo todo el día al sol en pleno microcentro repartiendo abrazos a viejas, niños, cualquier vagabundo que pasaba por ahí y estaba falto de afecto...


Nunca más, nunca más un abrazo gratis!!! Pero llegaría la revancha. La semana pasada vi de lejos a un puñado de flaquitos de turquesa. A medida que me fui acercando empecé a escuchar barullo, gritos... intenté decodificar qué decían hasta que oí clarito "gratiiiiiiiis!!". FUCK: eran los de los abrazos gratis again!!! Invadiendo todo el ancho de la vereda, y yo tenía que pasar por ahí!! Pero esta vez se me acercó una vieja de turquesa, obviamente con la aureola del chivo marcada bajo la axila (marca registrada), y apuntó sus brazos abiertos hacia mí como un misil. Mi radar comenzó a sonar y comencé a alejarme. La vieja me persiguió unos pasitos ligeramente, y por instinto de supervivencia empujé a la gente y salí de la órbita de los abrazos gratis. Miré hacia atrás y la vieja se había quedado mirándome extrañada, con los brazos abiertos. Esta vez no fui víctima. Ahora estábamos a mano. Sole 1-1 Abrazos Gratis.

Mi mamá tiene razón, yo no pienso antes de actuar. En el ajedrez siempre me preocupo por defender a los peones, o sea.... espíritu comunista? no, soy tonta nomás. Voy a tener que mandarle un inbox a mi cerebro para que empiece a actuar antes que mis impulsos.

martes, 8 de marzo de 2011

Las dos rayitas

Hace unos días en el tren vi a una adolescente embarazada. Difícilmente llegaba a los 16 años. Y me acordé de algo.


Lo voy a contar con humor, porque fue tragicómico. Hace unos años pasé por la pesadilla de creer que estaba embarazada. Habían pasado como 40 días y no me había llegado el memo. No me animaba a hacerme ningún tipo de test por temor al resultado. Mi mamá había quedado embarazada de mí a esa edad. Algo me decía que esto era el karma familiar. Preocupada, me acerqué a ella y deslicé:
-ma... ¿vos qué hiciste cuando quedaste embarazada de mí?
-y... fue difícil..
-me imagino. ¿No te desesperaste?
-y sí.. pero por suerte papá me calmó y me hizo entender que no era el fin del mundo.
-¿ah sí? miralo vos a papá...
-sí, se portó de diez. Me dijo "lo hecho está hecho, ahora vamos a comprar el carrito".


Así como mi papá tomó el impulso por empezar a prepararme un lugar a mí para cuando llegara el mundo, pensé qué cosa podría aportarle yo a mi supuesto bebé en camino. Agarré mi guitarra, rasguié un Do, un Sol y comencé a cantar:"Mi hijooooo....". No, no estaba funcionando.


Mis amigas, lejos de calmarme, me decían a medida que pasaba el tiempo: "42 días ya van?? ah no Sole, estás embarazadísima!!". Gracias chicas. Con papel y birome en mano, Caro dibujaba rarísimos cálculos que sumaban, restaban, dividían y cuyo resultado era: "embarazada =S". Y, como si fuera poco, me tiraban augurios poco alentadores: "Vos serías un desastre como madre. Ya te imagino dejando a tu hijo ahí olvidado en el tren... o en la funda de la guitarra".


¿Y el padre? un chico con el que justo había terminado. "El rata" que describí en algún post: estudiante de segundo año de ingeniería, drogadicto, desempleado, bohemio, un ecuatoriano que estaba pensando en volver a vivir a su país. Qué panorama más alentador.


Fue un mes de llantos, y sensación escatológica. Era ver a una embarazada en la calle y ponerme piel de gallina. Escuchar llantos de bebé en el tren, que después me atormentaban a la noche en mis sueños. Así y todo, hubo una amiga que me hizo mirar el vaso medio lleno y pensé que no estaría tan mal ser madre. Empecé a cambiar mi parecer. Empecé a pensar en nombres! En peinados que le haría. En ropa que le pondría. Pero no, no sabía ni cómo pagar en Pago Fácil, menos iba a saber cómo ser madre.


Hasta que un día mis amigas Juli y Dani me arrastraron hasta un Farmacity para comprar un Evatest. Lo que compré no fue un Evatest, sino una versión boliviana más barata: "D-Best" (léase: "el mejor"). Así como leen. Llegamos a lo de Juli, yo temblando. Para estar en tono con el truchísimo test de embarazo, a Juli le pegó el villerazo y recortó una botella de plástico a la mitad, que fue utilizada por mí en situación que no voy a describir. Dejamos reposar el palito como decía en las instrucciones. Si en dos minutos aparecía sólo una rayita, significaba que no estaba embarazada. Pero si aparecían dos... feliz día, mamá.


Fueron los dos minutos más largos de mi vida. Ya había aparecido la primer rayita, pero no había una segunda. Faltando diez segundos, hicimos cuenta regresiva en voz alta. NO estaba embarazada! Nos emocionamos, festejé conmovida como si me hubiera ganado un Martín Fierro.


Mis otras amigas me seguían insistiendo en que estaba embarazada, que ese test que me hice era trucho y que no contaba. Pero finalmente me llegó el memo y les demostré que el test tenía razón. Les mandé un mensaje bastante gráfico a toooodas mis amigas y recibí felicitaciones y comentarios de alivios. Pero hubo un mensaje distinto del resto: "¡Ufaaaa! Yo quería ser tía =(". Y sí, tengo que admitir que en el fondo yo también me había entusiasmado con la idea de ser mamá.


Se que no estoy preparada, pero confieso que a veces me vuelvo medio Susanita y deseo una familia feliz como las que aparecen en los envases de repelentes de mosquitos!!! Esas que están los tres (siempre son tres, no se por qué) de picnic en el campo, con los padres levantando al pibe a lo alto y cagándose de la risa... que bronca!! La p#&* que los parió a los tres: al padre, a la madre y al hijo/a (de género indefinido)!! que encima no sufren de los mosquitos cuando van a pasar el día afuera!!


Pero entonces vuelvo al PagoFácil y la cajera me recuerda por enésima vez que la factura me la tengo que quedar yo, no ella. Y entiendo que todavía no sé nada de la vida y que bastantes mambos tendría una criatura siendo hijo mío en este momento de mi vida.

jueves, 3 de marzo de 2011

Histéricas a los 25

Backstreet's Back... y yo los fui a ver. Sí, ríanse nomás, pero las bandas que yo escuché de chiquita no las dejé de escuchar nunca. Soy bastante fiel a mis gustos en ese sentido...


Por distintos motivos nunca los había podido ir a ver, así que esta era mi gran oportunidad. Había sacado la entrada como dos meses antes, pero un día antes del recital LA PERDÍ. La desesperación invadió mi cuerpo. La busqué por todos lados, descubriendo objetos personales que creía perdidos, pero no hubo caso. Mi practicidad para las soluciones rápidas e improvisadas me llevó a comprar una entrada por Mercado Libre, a $50 menos de la original (tuve suerte).


Ni bien entré al Luna Park me llama mi vieja: "¡Encontré tu entrada!". FUCK, tarde. Me metí en el sector campo, en un mar de veinteañeras que promediaban los 24 y ni una adolescente, aunque actuaban como tal. Coreaban "Olé, olé, oléeee... Bassstriiiit.. Bassstriiiit!!".


"Cuando esté cerca de A.J. me saco el anillo de casada... por las dudas!!", dijo una. Qué loco, cuánto tiempo pasó. Y qué patéticos algunos detalles como ese.


Faltaba una hora para el show y ya podía sentir los empujones y la histeria. Yo, que no pude sobrevivir ni al pogo de Cerati (o sea...!), no sé cómo iba a hacer esta vez para no morir aplastada. Pero entonces escuché el mejor consejo en lo que va del 2011: "La clave es ponerse atrás de un hombre o de una gorda", dijo una chica. Y tenía todo la razón. Así que, como chicos casi no había, me puse en búsqueda de mi tan ansiada gorda...


Apareció
La histeria crecía. Sentí el codazo de una minita con cara de virus que ni me pidió perdón. Me la banqué con varias puteadas mentales y escuché una voz cerca mío que me preguntó "¿Estás bien?". Era alta. Le sacaba seis cabezas a todas. Era fortachona. Era imponente. ERA MI GORDA. La elegí como se elije a un pokemón, y desde entonces no me separé de ella. Algo me decía que el recital iba a estar bueno...


Como Batman y Robin
Comenzó el show. Aparecieron ellos, mis ídolos de la infancia, y se produjo una fuerte presión hacia adelante como por fuerza centrífuga. Me alineé detrás de la gorda y avanzamos como cinco metros con facilidad. Los empujones y gritos eran cada vez más insoportables. Pensé en abandonar e ir al fondo del campo para estar más tranquila pero la gorda parecía decidida derribando veinteañeras, abriendo las aguas a lo Moisés, y yo aprovechando ese milagro a costo cero, casi por inercia. Teníamos a los Back a 5.. 4.. 3 metros!! Comencé a sacar fotos sin poder creerlo. En un momento tuve una involución a la preadolescencia, cuando Nick se puso enfrente mío y comenzó a cantar una balada: "¡NICK TE AMOOO!!", grité emocionada colgada de la gorda. Dios, ¿por qué estoy contando estas cosas? Pero la gorda era peor que yo, se la pasó gritándole a Howie (a Howie? Quién le grita a Howie?) durante tooodo el recital, con un vozarrón que era fácilmente identificable. "¡Me muero, boluda!", me decía la gorda. No podía pedir más. Los teníamos enfrente. Mi gorda y yo parecíamos invencibles...


El quiebre.
Cuando parecía que nada podía ir mejor, sucedió algo inesperado. Yo estaba apoyada con las manos sobre mi noble corcel, la gorda, para no despegarme de atrás suyo. Parecía que la alianza entre ambas ya estaba hecha, pero entonces la gorda comenzó a sacudir sus hombros, como queriendo quitarme de encima... No entendí bien la señal hasta que literalmente me quitó de encima con sus manos, como enojada, y me largó una mirada liquidadora. Me solté de ella sorprendida. Fue como un puñal en la espalda. "¿Qué pasó?¿Se quiere cortar sola? Si yo ni la molestaba!¿Fue todo una mentira?¿Acaso a ella nunca le importé?¿Qué hice mal?¿En qué momento se acabó nuestro feeling?". Fueron muchas las preguntas sin respuesta que me hice en ese momento. Lo cierto es que ni bien me desprendí de la gorda recibí un empujón, y otro, y otro, que me fueron corriendo hacia atrás y atrás. Sin poder hacer nada al respecto, comencé a ceder todos los metros de distancia que había logrado. Me sentí como el astronauta de "Odisea en el Espacio" cuando se aleja de su nave para siempre. Lejos de poder verle los detalles de la cara a Nick Carter, ahora lo veía todo en su conjunto como un chizito amarillo... que bailaba. En el camino hacia el fondo del campo divisé a una mina tirada abajo de la muchedumbre sin poder levantarse, gritando ayuda porque la estaban pisando. Sentí que iba a terminar como ella. La impotencia me fue llevando lejos del escenario y así terminé el recital. Encima cerraron con una canción "de las nuevas" que no me gusta. Todo mal. Había pasado del cielo al infierno en sólo 20 minutos.


La vuelta
Salí del Luna Park con el pelo revuelto, mis tan reprimidos rulos descontroladísimos, mi cara rasguñada y transpirada. Parecía que tenía la cara de Mirtha Legrand sin operaciones con la peluca de Sai Baba. Y la remera totalmente chivada por transpiraciones ajenas, pintada al cuerpo. En mi cartera tenía un chocolate que obviamente se aplastó y tiñó a mi billetera de marrón. Así que las manos se me enchastraron todas. Un verdadero ASCO mi estado. Estaba segura de que en el tren, si me llegaba a acercar a algún pasajero, iban a creer que vendía estampitas o algo así y me iban a decir "no nena, no tengo monedas...".


Me quedé pensado en la gorda. Capaz yo sí que fui un poco molesta. La verdad es que no hice otra cosa que usarla a la pobre gorda. En verdad tengo que agradecerle, fue uno de los mejores recitales de mi vida, y sin ella no hubiese podido sacar estas fotos:

A.J. chivado
Los cuatro a lo Matrix
Chequeen la alianza!

                             
                                                Lavado de dinero? No! limpiando los billetes enchastrados en chocolate


Nick!!

pd: soy un completo desastre diagramando las fotos. Calculen que no puedo manejar ni el Paint.