viernes, 23 de septiembre de 2011

En el tren

Hoy fui a tomar el tren que no suelo tomar y me crucé con mi viejo. No son muchos los momentos que tenemos a solas. Primero porque ya no vivimos juntos y segundo porque nunca se dá.

-Hola pá!
-Hola!
-¿Cómo estás? ¿Adonde vas?
-Al centro. ¿Vos a trabajar?
-Sí... ¿Te bajás en Retiro como yo?
-Sí

Nos sentamos en un banco en el andén. El miraba hacia delante, a un punto fijo. Yo contestaba algunos mensajes en el celular.
-Che pá, te tengo que pedir un favor. ¿Vos podés acompañarme a comprar el saxo el sábado a la mañana? Es en Mataderos...
-¿Y la abuela no te puede acompañar?
-No, después del robo no quiere ni salir, quedó traumada pobre. Me dijo que te pidiera a vos.
-Preguntale a tu hermano. Yo ando sin registro.
-uh, ¿por qué?
-Lo fui a renovar hoy y se les cayó el sistema. Una bronca...
-Y sí...

Nos quedamos en silencio hasta que vino el tren. Nos subimos y estaba lleno. Nos quedamos parados en el pasillo. Ninguno decía una palabra. Sentí que daba lo mismo habérmelo encontrado, y que lo mismo sentiría él.

Qué cosa más extraña es el silencio. Es bueno o malo depende con quién lo estés compartiendo y bajo qué circunstancias. A veces el silencio es un pacto y no incomoda. Pero otras veces se vuelve el peor de los ruidos y puede llegar a  aturdirte, y este era el caso. Sentir que la relación con mi viejo está totalmente desgastada, que hace años que no tenemos una conversación que dure más de cinco minutos. En verdad tuvimos una a principios de este año: él me sentó en mi cama para preguntarme si me drogaba. Fue insólito. Ahí me terminó de caer la ficha de cuán poco me conoce. La realidad es que desde que peleamos aquella vez en 2009, mi viejo jugó a ser invisible conmigo. Intenté acercarme a él varias veces, pero en todas me choqué con esa gran cortina de hierro que es su orgullo y su soberbia.

Y ahí estábamos los dos, compartiendo un viaje y ningún momento. En mi mente buscaba temas de conversación, pero... ¿para qué? no quería monosílabos como respuesta, no tenía sentido. Me estaba doliendo ese silencio. Me acordé en ese momento de cuando era chica y mi papá era mi máximo ídolo en la tierra. Cuando me subía a su espalda y jugaba a conquistar el mundo, cuando me hacía cosquillas hasta que me caían lágrimas de la risa, cuando me sentaba sobre sus hombros y me hacía sentir gigante, cuando aún me causaban gracia todos sus chistes (y aún me hacía chistes), las veces que fuimos juntos a la cancha a falta de espíritu futbolero en mi hermano y sus regalos, siempre desacertados, pero todavía me regalaba cosas.

Me dolió más todo el cuerpo cuando me acordé de esas cosas. No tanto el hecho de que nada sea igual (porque las relaciones pueden cambiar), sino el hecho de que ya ni siquiera me hable, que ni le interese buscar algo que podamos compartir, probablemente porque ya no le interesa mi vida.

Llegamos a Retiro.
-Chau
-Chau, pá... hasta.. "pronto"

Me pregunto por qué pronuncio tanto "pá" cuando lo veo. Quizás porque ahora que la digo poco valoro más esa palabra.
No le pido mucho. Yo nunca me quejé de tener un padre ausente durante los últimos tres años. Pero creo todos merecemos un "¿cómo estás?" de vez en cuando. 

12 comentarios:

  1. Uh, qué relación complicada!
    A veces me pasa eso cuando me lo encuentro en retiro, él volviendo de trabajar y yo de la facultad. Pero nosotros vivimos juntos, por lo que la relación es distinta. Aunque también es muy cerrado y siempre se hace el duro, el orgulloso. Solo demuestra cuando está enojado por algo, y se enoja porque nunca puede dar la razón a otros, no da el brazo a torcer.
    Pero a pesar de todo, de que a veces me enojo y no le hablo por un tiempo, lo quiero!

    Vos te fuiste de tu casa por la pelea con tu padre, por esa pregunta que te hizo de la droga?
    Yo también quisiera irme, pero porque quisiera empezar a probar otro tipo de vida... Aunque me faltan recursos para eso :P

    Ojalá se den cuenta que siendo orgullosos y duros no le hacen bien a nadie, ni a ellos mismos. Quizá con el tiempo se den cuenta y nos empiecen a tratar de otra manera...

    Un abrazo Sole!!!

    ResponderEliminar
  2. Yo creo que es mejor no pedirle peras al olmo.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Uf, querida! No sabés cuanto te entiendo. Desde la primera hasta la última palabra. Pero bueno, es lo que nos toca. Tampoco es cuestión de andar forzando las cosas. Y no te olvides que todo vuelve, eh!

    Te mando un beso así de gigante!

    ResponderEliminar
  4. Y... si, es duro. Capaz a el tambien le duele y no sabe que hacer. Pero espero que mejore todo.

    ResponderEliminar
  5. Aunque no soy nadie en tu vida, ¿cómo estás Sole?
    Espero que muy bien. Piensa que igual que cambió una vez esa relación, también puede volver a cambiar aunque no sepas qué tiene que suceder ni el momento en que lo hará, ni quien tomará la iniciativa.

    ResponderEliminar
  6. Ufff, qué post! Mamá mía. Te voy a dar un sólo consejo, desde lo más profundo de mi corazón.. tu viejo puede ser soberbio, orgulloso y TODO lo que quieras. Pero no te pierdas ni un sólo minuto de hablar con él, intentar sacarle charla, decirle que lo querés, que es TU PAPÁ. Después, cuando te falta de verdad, no sabés cómo te arrepentís.
    Besos Solcito ♥

    ResponderEliminar
  7. ohhh pobeshitaaa!! tramqui peipa. Las relaciones con los viejos son asi, suben y bajan. A lo mejor en 5 años se arreglan las cosas y vuelve todo mas q bien, y despues en otros cinco se pelean y dsp vuelven a estar bien y asi. No bajes los brazos porque todo cambia. Beso de animo y de buenas tardes.
    cam

    ResponderEliminar
  8. En algún momento, como dice Ferchu, tu viejo se va a dar cuenta que ganar, no gana nada. Pero perder, pierde una hija. Sos una persona increíble, Sol. Y vale la pena compartir con vos viajes, y momentos. Y derribar muros de orgullo y soberbia. Y subirte a caballito y jugar a conquistar el mundo. Tenés muchos amigos, eso es un signo claro de lo buena persona que sos. Y yo estoy segura de que alguna vez, aunque lleve mucho tiempo, tu viejo te va a demostrar que aunque ya no te haga regalos, chistes ni cosquillas, te quiere con todo lo que es.

    Te acordás la peli del otro día? Decía que la familia es para siempre.

    Te amo, genia.

    ResponderEliminar
  9. Me dio una tristeza el post...qué pena que no pueda relacionarse con vos de otra manera...

    (M)

    ResponderEliminar
  10. que triste el post... y me sentí re identificada con esto, cuando lo leí! tenía el mismo tipo de relación con mi viejo, pero creo q el tiempoo y un par de charlas pudieron cambiarlo... a veces hay que como dejarle re re en claro lo q le pasa a uno como para q el otro abra los ojos y se de cuenta... pero bueno es muy personal.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  11. gracias por todos los comentarios alentadores que recibí dentro y fuera del blog! Muchos firmaron por primera vez, gracias! escribir desahoga. Y leer consejos, ni les cuento.

    ResponderEliminar
  12. guau! qué buen blog!!! lo encontré y me copé leyendo tus posts porque me hacían reir mucho! es más, me despejaba riéndome cuando tenía un día o noche de mierda!!!

    pero después de leer este post realmente me quedé sin palabras. me hacés reir y emocionar también! me sentí muy identificada con éste!

    no te conozco, pero en cierta forma te agradezco!!

    seguí haciendo esto!

    Eliana

    ResponderEliminar