sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz fin del mundo

Llegamos a fin de año!!! Otro año más con Limón World. Si al 2010 lo definí como un año con "muchos cambios", a este lo titularía como un año de locuras. Locuras buenas, locuras malas, pero abundan más las primeras. Hice viajes hermosos, a Asunción al principio a visitar a Anto. Ahí viví una semana llena de lujos, pileta y río. Bailamos el hit del verano en todos los boliches, cantamos a los gritos en karaokes y salí con un chico de una secta rara que todo el tiempo aparecía vestido de traje.

Conocí Europa-uno de mis sueños- y me cambió la vida y las ganas de vivirla. Fui a Liverpool y visité las casas de los cuatro Beatles. 
Entendí que por más que me alquilara toda la filmografía de Kubrick el chico del videoclub nunca se iba a aprender mi nombre; eventualmente él dejó de importarme y consecuentemente dejé de alquilar videos y me entregué a Cuevana, como todos. Salí mucho, llegué al extremo de ir a bailar sola cuando no tenía compañía y me hice amigas en boliches con las que salí durante varios findes. Conocí mucha gente y de las maneras más extrañas. Estaba en busca de alguien que de una vez por todas me hiciera bien. Quería una relación pura como la de Paul y Linda, revolucionaria como la de John y Yoko y algo obsesiva como Sid y Nancy, y así se me dio cuando menos la esperaba. Alguien que entró en mi vida a través de este blog presentándose de manera impresentable, pero que me capturó desde el primer momento y me voló la cabeza. Me hizo cambiar mi manera de ver las cosas y hasta mi forma de vestir hoy es completamente distinta. Me compré el saxo que aún no sé tocar, incumplí promesas, huí cuando tuve que hacerlo y en uno de mis tantos impulsos viajé 1000 kilómetros sin que lo supiera nadie. Dejé a un lado la estrategia del proteccionismo sentimental porque me di cuenta que sola no puedo y me animé a confiarles todo, absolutamente todo, a mis mejores amigas. Anduve trabajando junto a mi vieja sólo como excusa para acercarme a ella; mi papá sigue sin hablarme mucho pero ya no lo juzgo por eso. Y mis hermanos siempre están... nunca se fueron. Fui la revelación de la cena de fin de año de mi trabajo estando completamente borracha y subiéndome al escenario a romper la noche con unas cinco canciones, incluyendo "Desesperada" de Martha Sánchez. Escribí sobre Banfield a principio de temporada y nos fue como el culo, por lo tanto no pienso hablar más del tema. Ah, y todos los días me sigo despertando con la ilusión de que un estadounidense con barba y de traje me secuestre al salir de mi casa y me lleve con los Iluminati y así viajar por el mundo e ir gratis a Disney World. No va a pasar, pero por las dudas es lo primero que pido cuando soplo las velitas.

A medida que pasaron los meses fui escribiendo menos en este blog, es cierto. En algún punto siento que se me acabó la inspiración, lo cual me preocupa, pero llegan días en que la vida me sorprende y naturalmente se me llena la mente de imágenes, teorías y conclusiones que me veo obligada a volcar acá.

Un muy buen 2012 a todos los que pasan por acá!! Si este año les fue bien, les deseo que en el que viene ahora continúen igual. Si les fue mal, es buen momento para hacer borrón y cuenta nueva. Me acuerdo cuando las cosas no salían como yo quería, mi tíoabuelo-que las vivió todas- me decía:  "Yo me choqué la cabeza contra la pared miles de veces como vos, Sole. Pero de eso se trata la vida: de chocarse la cabeza contra la pared".



jueves, 8 de diciembre de 2011

Es la misma

La gente a la que le preguntás con curiosidad si preferiría ser sordo, mudo o ciego y te responde haciéndose la viva "en verdad prefiero no ser ninguna de esas cosas", es la misma que te va a cagar un chiste frente a personas que te caen bien. Gente egoísta, sin gracia y envidiosa. Merecen ser quemados vivos con "Dame fuego" de Sandro sonando de fondo.

La gente a la que le ofrecés un postre raro y te dicen "no gracias, no lo probé pero sé que no me va a gustar" es la misma que a la hora de entrar a la pileta nunca se tira, sino que opta por ir bajando lentamente por la escalerita y sufrir de a poco. Es gente que no se la juega, como los hinchas de Lanús. Con muchos problemas psicológicos surgidos en su infancia y nunca resueltos, y siempre compra en cuotas. Merece ser víctima de una ronda de un grupo de autoayuda con diez pelotudos que le digan uno por uno todo lo malo de su personalidad y la hagan llorar hasta considerar el suicidio.

La gente que cuando pierde tu equipo va y te pregunta "Y? qué pasó el domingo?" con una sonrisa maliciosa es la misma que cuando te ve despeinado/a te lo hace notar con un "¿te peleaste con el peine? JEJE". Es gente limitada, que a raíz de sus incapacidades quiere que vos nunca progreses y te quedes a su altura. Merece ser barnizado con cera y depilado de cuerpo entero cinco veces seguidas con "Soy Feliz" de Montaner al palo.

La gente que te pregunta cosas insignificantes como qué colectivos te tomás para llegar a tu laburo o los nombres de las materias que te faltan para recibirte es la misma que en el Mac Donald's vuelve loca a la cajera aclarándole que quiere la hamburguesa completa pero sin lechuga porque no le gusta, y sin condimentos y sin pepinos... ah, ya viene sin pepinos? Buenísimo, y a la Coca no le pongas hielos, eh? Para, tenés Coca Zero? Ah no? Y light puede ser?. Esa gente merece ser encerrada en un armario lleno de olor a tumba de Bin Laden junto a esa maestra jardinera con voz de pito cantándole la canción del sapo Pepe 
infinitas veces con una guitarra desafinada. 

La gente que, en días de lluvia, deja abierto el paraguas cuando pasa por una cuadra toda techada es la misma que la que en los sorteos llena siempre un mínimo de 40 cupones con la esperanza de que esos 20 minutos desperdiciados escribiendo potencien sus posibilidades de ganar algo. Es gente insegura, que hace las cosas "por las dudas", y que no te acepta que ve Tinelli. Todos esos merecen ser bañados con un perfumito con fragancia a chivo de Máximo Kirchner después de haber jugado una picadita de fútbol con sus amigos de La Cámpora.

La gente que en el colegio te preguntaba "¿Por cuál (pregunta) vas?" es la misma que de grande se muere por saber cuánto te pagan en tu nuevo laburo e intenta llegar al punto con alevosías como "¿y ganás bien?" "¿y estás contento?" "¿y te alcanza?" "¿y adónde te vas de vacaciones?". Esa gente no es tan mala, así que simplemente merece ser exorcizada frente a las cámaras de Canal 9 por ese pastor brasilero delante de miles de fieles pelotudos que canten al unísono su nombre haciéndole imposición
 de manos.

MANO DURA con la gente que es la misma. Por un mundo sin pelotudos.


Me hizo re bien ir a catequesis.


                                          la próxima animate y tirate de cabeza...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Nobody told me there'd be days like these!

Todo era más fácil cuando la consigna de "une los puntos y forma la figura" te llevaba a dibujar la cara de Mickey Mouse de manera casi automática. A medida que vamos creciendo, hay cada vez menos consignas y más lugar para las propias decisiones; lo cual, a veces, no está tan bueno.

La vida no me dio un manual de instrucciones para saber qué hacer cuando un extraño del asiento de al lado en el colectivo se queda dormido
sobre mi hombro. ¿Lo despierto?¿De qué manera?¿No voy a parecer muy mala onda?¿Y si lo dejo?¿Y si le voy corriendo el hombro a ver si se da cuenta? Creo que estoy sintiendo su hilo de baba sobre mi hombro... ¡¿Qué hago, qué hago?!

La vida no me enseñó a identificar quién me iba a cagar por Mercado Libre, ni tampoco me advirtió que podía llegar a pegar onda con uno de los compradores.

La vida no nos preparó psicológicamente
 para esos viernes o sábados a la noche en casa cuando pensábamos salir y a último momento se pinchó el plan. No era mi idea estar en pijama viendo, siendo en este momento las 12 de la noche, a una mexicana por twitcam fumando y cantando Paquita la del Barrio.  

Te lo advierten, te lo cuentan, te aconsejan, pero nadie sabe cómo actuar cuando le rompen el corazón, porque sucede en el momento que jamás esperamos. Desde descargarse escribiendo hasta encerrarse en el cuarto con la música tan alta para que nadie te escuche llorar, todo parece inútil, porque la verdad es que en el momento nunca sabemos qué hacer con un corazón roto. Si tirarlo creyendo que no tiene arreglo, o guardarlo hasta que se recupere para dárselo a alguien que realmente valga la pena.

Y por sobre todo, nunca nadie me contó que yo tenía un doble en este mundo: la bajista de NerdKids, quien me cagó el nombre, el apellido, la edad, el país y el instrumento.

Al final, viejo, el único feliz es Ricardo Montaner.


Sonreí mientras puedas, Soledad Lynn. Vas a cobrar.