martes, 18 de diciembre de 2012

Un robo poco mainstream

Viernes pasado:

Estábamos él, él y yo sentados en uno de los bancos de cemento de una plaza del laberíntico barrio de Parque Chas. Parecíamos solos en el mundo, solos con la noche y nuestra guitarra. Vislumbré a un chico de buzo blanco y capucha acercándose hacia nosotros, pero estaba tan entusiasmada con lo que estaba haciendo en ese momento que no advertí que sus intenciones no eran buenas. Mi cartera estaba al borde del banco, me había olvidado completamente que la había dejado ahí tan expuesta. Creo que nunca había guardado tantas cosas en ella como esa noche: tenía el ipod, la billetera, mi documento, una campera y el celular que me había comprado hacía sólo tres días con tanto esfuerzo. La acción fue predecible: el chico usurpó mi cartera y salió disparado. La secuencia no fue predecible: de un impulso, salí corriendo det
rás de él al grito de muchas palabras por las que podría ser expulsada de un colegio, por ejemplo. Me crucé toda la plazita para poder alcanzarlo. Yo no soy rápida pero el chico era demasiado lento. Cuando ya estaba cerca de él, vi a un coche patrullero aparecer de la nada. El tiró a la vereda la cartera y huyó. Yo fui corriendo hacia ella para recuperarla y revisarla: por suerte seguía todo ahí adentro, no faltaba nada.

Con la cartera en los brazos, me fui alejando con mis amigos de la plaza. Mi pulso seguía acelerado cuando se acercó el patrullero.

-Señorita, lo tenemos. ¿Querés venir a verlo a ver qué hacemos con él?


Y bueno. Dale. Cinco y media de la mañana y yo y mis amigos en el asiento trasero de un auto policial yendo a ver al cazador cazado. A todo esto, mi mamá (que a partir de mi nuevo cel me bombardea por whatsapp) me había mandado un mensaje hacía unas horas: "Espero que la estés pasando bien :)". Re bien, má.

Mi deducción lógica fue que el muy novato había escapado por una calle circular de las que rodean a la plaza, y la policía logró encontrarlo fácilmente yendo en sentido contrario. Me pareció divertido imaginarlo.

El estaba sentado en una vereda frente a la plaza con la cabeza gacha, como quien espera en un rincón de penitencia. Seguía con su buzo blanco, que ahora pude ver bien que no era un buzo sino una campera del Real Madrid. Jeans claros cortos y zapatillas con resorte. Era un pseudo wachiturro de 17 años que ahora me miraba con cara de pollito mojado. Yo no sabía bien con qué cara mirarlo, fue demasiado incómodo. Los tres policías no tuvieron piedad con él. Empezaron a pegarle y le gritaban cosas innecesarias.

-¿Por qué mierda le robaste a ella, hijo de puta? Hablá! Mirame a los ojos cuando te hablo, lacra, basura humana.

-No sé... -contestó él con la voz temblorosa. Y después dijo una frase que me hizo reir un poco- Estoy re confundido... estoy re confundido con mi vida... fue un momento de confusión.

Era todo tan bizarro. Los policías empezaron a ponerme nerviosa con sus insultos hacia el pibe y sus golpes, que iban desde cachetazos en la cara hasta fuertes patadas cerca de la entrepierna.

-Sos un reverendo hijo de puta, imbécil. Si vas a robar, pelotudito, robá a la noche, que es cuando a las basuras como vos los agarramos y los MATAMOS.

Vi la cara del chico, que parecía que iba a llorar.

-¿Qué querés hacer? ¿Lo vas a denunciar?- me dijeron los polis en un tono bastante tendencioso, pero decidí defraudarlos con un "no sé" dubitativo. Lo miré al pibe, que me miraba suplicante.

-Por favor no, no.... no quiero tener más quilombos en mi casa. Yo vivo acá a la vuelta, soy del barrio- dijo. Se notaba que era un simple ratero.

Todo parecía tan surreal. Decidí no denunciarlo porque era menor y no valía la pena; además yo sólo quería irme de esa patética escena que estaba protagonizando la policía. En ese momento, se asomó una chica desde el balcón del tercer piso de un edificio.

-Hey!! Dejen de pegarle al pibe, basta!!!
-No te metás, flaca... si te hubieran robado a vos estarías deseando que lo caguemos a trompadas- le contestó el más bravo de los canas.
-No hay necesidad de que lo fajen así, ustedes dan verguenza!!!- les gritó la chica, que siguió diciendo unas cuantas verdades. Fue genial su discurso, era como la voz de mi conciencia.

Los dejamos discutiendo a ella con los policías y nos alejamos otra vez con mis amigos. A las pocas cuadras volvió a aparecer el patrullero haciéndome señas. ¿Y ahora qué?

-Disculpá, eh?- me dijo uno de los agentes- Pasa que la pelotudita esta del edificio se intentó hacer la zurdita y ahora dice que nos va a denunciar. Así que te queríamos pedir tus datos en caso de que tengas que dar testimonio que te robaron, sólo si querés. No te vamos a hinchar.

Volví a mi casa un poco rara. Eran las siete de la mañana y estaba desayunando con mi perro, sin poder dejar de pensar en todas las escenas de esa noche. Mi familia se dio cuenta al toque de que algo raro me pasaba.

Reacción de mi madre: "Me descompongo de los nervios. Voy a contarles a todas mis amigas para que tengan cuidado con sus hijos, esto le puede pasar a cualquiera".

Reacción (ilógica) de mi padre: "Ya aprendiste la lección. No tenés que andar con la guitarra en la plaza".

Reacción de mi hermano, según mi madre: "Y también, con los amigos que tiene..."

Reacción de mi hermana: "Jajajajaja" (le chupa todo un huevo como siempre, es la mejor).

Reacción de mi psicóloga: "Inconscientemente vos dejaste la cartera suelta para que te la robaran". Chupame un huevo, Mariana.

Conclusión de mi amigo que estaba conmigo: "Igual tenés que estar medio drogado o ser medio mogólico para robar en Parque Chas".

MI Conclusión es que odié el momento en que me sentí estafada, pero odié más aún el momento en que vi cómo tres pelotudos -con la licencia de tener un loguito de la Federal en sus gorros azules-pateaban y humillaban al pibe sólo para sentir un momento de poder e importancia en sus miserables vidas. Ningún pibe nace chorro, chicos. Y con esto no quiero hacerme la Pino Solanas ni nada, es sólo la visión que tuve siempre. Hijo de puta sí se nace y se hace, y eso es algo más difícil de cambiar.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La nube tóxica

Hoy fue un día de mierda para todos, pero tuvo su toque bizarro y por eso escribo. Desde el lunes que el pronóstico de clima advertía lluvia para todos (y todas) en Capital el miércoles, jueves y viernes. Pero, como esto es Argentina, y obviamente no la pegamos ni en el servicio meteorológico, la lluvia comenzó recién hoy, jueves.

El único día de la semana en que me tengo que levantar a la mañana, Buenos Aires amaneció con relámpagos, lluvias y una risa macabra en el viento que me susurraba LEVANTARTE O QUEDARTE CINCO MINUTOS MÁS EN LA CAMA... ELEGÍ...ESTOY SEGURA DE QUE PERDERÁS!!! Fui a la psicóloga de mala gana. Me recosté sobre el diván como una lady, 
le conté de un sueño que tuve con Shakira y Piqué (ahí se me fue todo lo de "lady"), la flashée zarpado, empecé a hablar lento y pausado... y no tardé en escuchar a mi terapeuta diciendo "¿Te estás quedando dormida?". Salí de la psicóloga, caminé unas diez cuadras hacia el subte B que me llevaría al laburo y me topé con la primer desgracia del día.

-TODOS AFUERA, SERVICIO INTERRUMPIDO!!!- gritó el chofer del subte (fue el primer chofer de subte que vi en mi vida, lo cual me dejó tranquila, porque tenía la teoría de que eran robots).


-LA CONCHA DE LA LORA!- fue el grito de un usuario que sintetizó el ánimo general de la gente.

La gentuza apuntaba al chofer con sus paraguas como si fueran armas y le preguntaban el porqué de la interrupción, si había un fucking paro de los gremios o algo así, y el chofer lo negó y dio la verdadera explicación.

-No señora, no se puede avanzar con el subte, ¿no siente el olor? Se va a intoxicar- dijo el chofer.
-¿Pero ni unas pocas estaciones?, le pregunté.
-NO QUERIDA, A MENOS QUE TE QUIERAS ENCONTRAR CON LA NUBE TOXICA- me contestó nervioso el chofer. Eran las once de la mañana y yo, sin entender nada y después de una sesión de psicoanálisis bastante rara me estaba desayunando el término "NUBE TOXICA". Parecía todo más surreal que el sueño con Shakira y Piqué en el que yo era el hijo de ambos. El chofer nos explicó que esa mañana se había incendiado un contenedor en Puerto Madero y había largado una sustancia muy fuerte en el aire.
-NO SEÑOR, NO INSISTA, NO QUEREMOS ENCONTRARNOS CON LA NUBE TOXICA- le volvió a decir a otro pasajero.

"Encontrarnos con la nube tóxica"... A VER, la "nube tóxica" no es una persona! Ni un ente, ni un personaje de Titanes en el Ring, ni un ninja que te ataca por atrás cuando te estás por bajar en Angel Gallardo. Me dio gracia la manera en que el tipo siguió introduciéndoles a todos los pasajeros curiosos el nuevo enemigo de la ciudad, la "nube tóxica", que supuestamente estaba causando estragos en el centro y en Puerto Madero, con epicentro en mi lugar de trabajo (una suerte bárbara la mía).

Me tomé el 108, me bajé para tomar el tren San Martín pero el boletero me dijo "No hay servicio por ahora... por la nube tóxica, viste". De nuevo al 108, me bajé para tomarme el subte D, que sólo llegaba hasta la estación Pueyrredón, por este temita de morir todos intoxicados.


Viajé al laburo en el colectivo 152 haciendo un tetris humano con 90 personas, y fumándome tres canciones al hilo de Montaner de un pibe cabeza sin auriculares. Los comentarios de la gente me pusieron de peor humor. Como llovía torrencialmente y había una neblina onda Guerra de Vietnam, obviamente aparecieron los forros que empiezan "HOY BUENOS AIRES ES LONDRES!!". Cuando finalmente me bajé, el Centro me recibió con una especie de Barbijo Fest 2012. Sí, habían paranoicos a ultranza con barbijos, que en combinación con los paraguas, si les ponías tacos estaban para correr en la maratón gay de Tinelli. La verdad es que el "olor tóxico" no era tan fuerte como decían que era, mucho menos para pelar barbijo. No era que ibas caminando por Paseo Colón y te crecían cuatro pares de ojos en la frente. No sé, la gente flasheó Chernobyl.

Como si fuese poco, pasé toda la tarde escribiendo noticias sobre la "nube tóxica". Volví a mi casa en el tren San Martín, cuyas vías estaban inundadas completamente, fenómeno que dio lugar a que gente medio pelotuda retratara el momento Kodak con sus Iphones, para luego subir la foto a su facebook con un epígrafe más boludo aún como "creo que estoy en venecia!!!".


Llegué a mi casa abatida. El paraguas se me había roto luego de darse vuelta en plena avenida (pérdida completa de la dignidad ante decenas de extraños), por lo cual me había empapado entera. Lo único que me sacó una sonrisa (y una risa) fue ver a mi viejo llegar a casa también empapado y sentenciando: "Fue el PEOR día de mi vida. Encima ahora tengo un velorio".
Siempre se puede estar peor, vió?

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El final

Hoy mientras esperaba el tren me acordé.

Segundo año de facultad. Me desperté sobre la silla del comedor de mi casa. Miré el reloj y daban las ocho y media de la mañana. Entré en pánico: el final comenzaba a las nueve y yo me había quedado dormida después de estudiar hasta no recuerdo qué hora. Improvisé un peinado, recogí todos los apuntes que ya habían conformado su propio imperio sobre la mesa y los metí como pude en la mochila.

Nueve y media llegué a la facultad. Mi corazón se aceleraba a medida que me acercaba a la puerta del aula. Sabía que el final era difícil y, peor aún, que el profesor era muy estricto con las llegadas-tarde. Era uno de esos de los que, te cayera bien o no, tenías que respetar. Abrí la puerta con la morosidad de quien carga una culpa. El profesor estaba sentado en su escritorio y al verme se puso de pie y pronunció mi apellido con tono de sentencia. Me tenía calada, como a todos. En las universidades privadas todos conocen hasta tu fecha de cumpleaños. Las cincuenta cabezas que hasta hacía cinco segundos estaban fijadas en sus respectivos exámenes se dieron vuelta hacia mí de manera sincronizada.

-Treinta y dos minutos tarde.
-Sí... perdón
-¿A usted le parece procedente que yo le entregue el examen después de haber llegado TREINTA Y DOS MINUTOS tarde?
-Discúlpeme...
-No siga pidiendo perdón. Esto no es una iglesia. Se le está cayendo una hoja de la mochila.

Hasta el más concentrado de mis compañeros de clase había parado de escribir para escuchar la conversación. Recuerdo que giraban la cabeza de una esquina del aula a la otra para seguir el ping-pong de contestaciones entre el viejo profesor y yo. Faltaba el balde de pochoclos.

-Lo siento, pero no puede rendir de esta manera, es una falta de respeto a las autoridades que preparan el examen para usted.
-No, por favor! Yo le explico...
-¿Qué me va a explicar? Espero que tenga algo para decir. ¿Por qué llegó tan tarde?

Fueron los cinco segundos más largos de mi vida. Sin saber la respuesta que iba a dar, un impulso me llevó a mirar a todos los alumnos que me estaban observando y comencé a ennumerar, para mis adentros: "Lomas, San Isidro, Vicente López, Palermo, Quilmes...", fui recordando las procedencias de cada uno de los chicos (porque, insisto, en la universidad privada todos nos conocemos) y cuando llegué al último, aseguré con toda la fe del mundo:

-El tren San Martín anda con demoras de media hora. Fue eso. Disculpe, pero seguramente no soy la única que llegó tarde por ese motivo.

El profesor me miró con cierta sorpresa y desconfianza. Me arrepentí al instante de haberlo desafiado.

-¿Alguien más se toma el tren San Martín? -preguntó  a la clase.

Las cabezas se movían en forma de no. Todas menos la de una chica, que me miró medio riéndose y con el entrecejo fruncido, como dándose cuenta de mi mentira. ¡Cómo pude olvidarme de ella! Vivía en zona oeste y siempre nos reíamos de los de zona norte que hablaban con una papa en la boca. Me puse nerviosa y deseé que no dijera nada, pero su sonrisa fue cómplice y me dejó tranquila.

-Bien, discúlpeme entonces, no sabía lo del tren. Puede sentarse. Venga a buscar el examen.

Camino al escritorio del profesor, desfilé frente al resto de la clase riéndome por dentro por portar el personaje de "la pobre chica que vive en el oeste y su vida es un piquete". Pero qué bien me sentí por mi capacidad de reacción y solución práctica. Rendí el examen muy tranquila. A las dos semanas, fui a buscar la nota. En el encabezado de página estaba dibujado un "8,5" con birome roja y una pequeña acotación al lado: "Perdón si la ofendí".



Lo importante no son las respuestas correctas, sino las buenas respuestas.

jueves, 25 de octubre de 2012

La Situación, la ciudad y yo

Desde que La Situación llegó a Buenos Aires por trabajo, ya hace unos meses, fue mi perfecto salvavidas para el momento de angustia que estaba atravesando. No me despegué de ella. Salimos todos los fines de semana juntas, nos vemos durante la semana también, hicimos nuevos amigos, compusimos canciones, grabamos videoclips caseros, en algún punto le desperté pasión por la música, me vino a ver todas las veces que toqué en el bar de Plaza Serrano, me di cuenta que es la única amiga frente a la cual me animo a llorar, e irme a dormir a su depto los viernes ya se me hizo costumbre. Un sólo gesto de ella me alcanza para saber lo que diría en cuatroscientas palabras. Nos complementamos bien. Sinceramente, no sé qué voy a hacer cuando se vaya. 
La otra vez fuimos a ver a una amiga tocar en un club cultural (léase, un antro roñoso y con gente rara pero muy muy piola y entrada sin cargo). Después de volver loca a la cajera, nos pedimos algo de tomar y comer antes de que empiece el show. La Situación, cuando quiere, es bien hija de puta, y me encanta ese perfil suyo porque es el costado malo que a mí jamás me saldría pero que me gustaría tener eventualmente. No puede evitar analizar a cada persona que ve a su alrededor.

-Mirá qué linda esa chica...
-Es hermosa
-Mmm... no sé, ocho de diez.
-Nueve de diez.
-Es lesbiana.
-¿Cómo sabés?
-Por cómo nos mira. Mira con ganas.
-Para mí nos mira mal porque la estamos mirando...
-Sí, no sé, yo soy medio "ego" también, para mí todos me miran con ganas. Igual la otra que te dije era más linda.

Me río de su comentario, fue una buena autocrítica. Pero La Situación se puso seria, me miró con cara de aterrada.

-Sole.. ¿qué está pasando acá? ¿por qué siempre me traés a lugares donde hay lesbianas hermosas? ¡¡Me voy a terminar convirtiendo!!
-Jajaja, no seas exagerada, es sólo gente bohemia. Yo sólo te muestro el Buenos Aires under que oculta el Obelisco. No te vas a "convertir".
-Sí Sole... si vos me seguís trayendo a estos lugares raros voy a terminar así. Yo era una mina feliz, segura, en un país donde no tenía que pensar mucho... y vengo a esta ciudad y es todo revolución, nadie se casa ya, estás sola a los 30 y sos una copada, todos cuestionando todo, quejándose, todos piensan!
-Y sí, esta ciudad te hace replantearte todo, todo el tiempo, ¿viste?
-Es que sí, me estoy replanteando todo. Acá todos se rebelan, te cortan la calle todos los días, hasta el verdulero tiene su propio gremio! Yo era feliz sin pensar demasiado. Yo te aviso, cuando vuelva allá, me pongo de novia con M y me caso. Quiero estar establecida.

"Establecida". Qué palabra difícil para una ciudad tan complicada como esta, que todos los días te desestabiliza, te empuja, te corre, te lleva puesto, incluso cuando sentís que por fin pisaste tierra firme. ¿Será por eso que los porteños tenemos fama de amargados y tristes? Quizás La Situación tiene razón en eso de que viviríamos más relajados sin pensar tanto... si las mujeres acá nos casáramos todas a los 25 con un hombre que nos mantenga económicamente y todas nuestras aspiraciones se reducieran a ser madre de cuatro o cinco críos que van a vivir de rentas toda su vida, como suele ocurrir en el país donde vive ella. Pero, ¿seríamos de esa manera felices? Por lo menos yo no. Bienvenida La Situación a la ciudad de la furia.

jueves, 18 de octubre de 2012

Interrumpida

En el momento en que ayer pensaba que iba a ser un día como cualquier otro, debí haber recordado que en mi vida últimamente nada es rutina. Con la cabeza apoyada contra la ventana de uno de los últimos asientos del colectivo 33, venía pensando y tratando de no pensar. Uno siempre se autocuestiona todo en el colectivo, y más cuando tiene como celular un viejo Nokia 1100 que no te da vías de escape como internet, redes sociales, ni playlists, ni whatsapp. Esa es básicamente la razón por la que sigo teniendo este celular, porque cuido demasiado el mundo interno de las propias reflexiones. Recuerdo casi fotográficamente cuando estábamos girando por la rotonda de la Casa Rosada y se escuchan gritos desde el fondo del colectivo.

-¡Chofer, abra la puerta! ¡Se desmayó una chica acá! -dijo un pasajero de unos cincuenta años. Inmediatamente todos se dieron vuelta y el amontonamiento de gente fue tal que no me dejó ver a la chica, por más de que estuviera tan cerca. El necio del chofer, de lenta reacción, respondió que faltaba una cuadra para la parada. El enojo de los pasajeros no se hizo esperar y el chofer se vio obligado a frenar el colectivo antes de lo previsto.

-¡Salgan de alrededor, denle aire!, gritaba uno de los pasajeros, mientras abanicaba con algo a la chica.
-¡Todos afuera del micro! -dijo el chofer, por fin.

Antes de salir, alcancé a ver la cara de la chica: totalmente blanca, con los ojos cerrados, como si estuviera dormida. 
Nos bajamos los treinta pasajeros, y se quedaron sólo tres hombres arriba con la afectada. Me pegué a la puerta trasera del colectivo esperando noticias sobre su estado de salud, y ahí la vi mejor: era una chica de mi edad, pelos castaños desprolijos y transpirados, llevaba un morral con cuadernos. Me recordaba un poco a mí en épocas universitarias. Sentí un extraño lazo familiar. Los tipos trataban de reanimarla, pero no había respuesta. Se acercaron dos trabajadores portuarios que estaban en una manifestación y llamaron a una ambulancia.

-Fijate si tiene pulso -escuché que dijeron. Me asusté bastante. Estuvimos todos algunos minutos esperando. La chica no daba señales de vida. En ese momento, hubiera dado cualquier cosa por una reacción de ella. Ella, una extraña de mi edad, tendida ahí, que yo no conocía y ni siquiera advertí en todo el viaje hasta que la vi desplomada. Me acuerdo de la expresión de su cara, que si bien parecía sedada, me daba la sensación de que por dentro estaba gritando, desesperada. La veía tan cercana. Caí en la cuenta de que podría haber sido mi hermana, o una amiga mía, o incluso yo misma. Ese pensamiento me aterró.

-No entiendo para qué nos hicieron bajar, tendrían que haber bajado a la chica. Ahora quién sabe cuándo viene el próximo colectivo... -, se quejó una mujer mayor. Le dediqué la mirada más despectiva que recuerdo haber dado en toda mi vida. Otros hicieron lo mismo.

Volví a mirar a la chica, que seguía sin reacción alguna. Le habían levantado un poco la remera y desabrochado un botón del jean para que pudiera respirar mejor. Yo estaba tan nerviosa como un familiar que recorre de lado a lado la sala de espera del hospital. Vi a uno de los hombres que atendía a la chica hacer un gesto negativo con la cabeza y se me erizó la piel.

-¿Cómo anda la joven?- preguntaron desde el montón.
-Se está muriendo, señora -contestó un pasajero parado a mi lado. Un incomodísimo escalofríos invadió mi cuerpo

-¿¿Qué??- me salió preguntarle.
-Está toda pálida. TODA. Esa chica se está muriendo -reiteró, con una facilidad para decirlo que me sorprendió y me molestó al mismo tiempo.

Escuché varias hipótesis que se desprendían de los testigos. "¿Habrá sido un paro?", "Yo vi que se agarraba la cabeza todo el tiempo durante el viaje", "qué raro! tan jovencita, ¿no?". Por dentro yo estaba llorando. Estoy segura que, en ese momento, ningún pasajero tenía tantas ansias como yo de ver que esa chica saliera adelante. Se estaba muriendo delante de mis ojos. Imaginé a toda una familia destrozada, muriendo con ella, sin haberles ocurrido nunca pensar que un día soleado ella iba a salir de su casa para ir a la facultad o algún lugar de trabajo e inexplicablemente su cuerpo se iba a rendir en un viaje de colectivo. Una vida interrumpida.
 Fue un momento de los pocos en la vida en que la muerte se te para enfrente y espera a ver tu reacción. Miré a la extraña con toda la angustia que me pesaba y me mantenía parada ahí desde hacía quince minutos, pero en un click se me fueron los miedos. Le pedí en mi mente que volviera a la vida, que sea fuerte y no se fuera, porque todavía quedaba mucho. Y que, si desde algún lado me escuchaba, moviera la mano o abriera los ojos. Pero todo seguía tan estático. El tiempo detenido. Sentí cómo mis oídos se apagaban ante el bullicio de la gente que seguía asomándose. Seguí mirándola fijamente. De verdad me bañé en fe para que esa chica se reanimara. La gente ya la daba por muerta, pero yo no me movía del lugar. 

Y entonces sucedió.
Vi cómo pudo mover su mano derecha abruptamente, por sopresa. Incluso levantó un poco el brazo. Nunca sentí tanto alivio en mi vida. Me volvió el alma al cuerpo. Yo sonreía mientras la veía hacer bailar sus dedos tímidamente. Una mano tan llena de ganas, tan llena de luz, tan llena de vida. Inesperadamente, perdió agilidad y se quedó de nuevo inmóvil, pero el gesto ya estaba hecho. La señal había llegado, desde algún lado o forma que todavía no entiendo. Lo único que supe fue que una inolvidable energía positiva invadió el lugar en ese momento, y me dejó tranquila. Fue como si ella hubiese despertado sólo para dejarme tranquila. Porque, por más de que no pudiera saber cómo sería el final de la historia, sabía con toda seguridad que se iba a recuperar. Había pasado mucho tiempo, la ambulancia no había llegado y si yo seguía ahí iba a perder mi trabajo, así que decidí caminar hasta la próxima parada.

Y así me fui, silbando bajito, feliz, y pensando en unos posts que había escrito 
durante los últimos días sobre lo inevitable de la muerte y que estaban próximos a ser publicados. Pero no voy a publicar nada todavía. Creo que tengo que rescribir algunas cosas. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Palabras graciosas

-¿Pero vos entendés la situación? Estaba la ex ahí, al lado mío! Es un caradura.
-Mandalo al carajo. En tres años se queda pelado.
-Jaja, ¿vos decís?
-Pff, en dos años y medio te diría. Y te vas a querer matar. Largalo.
-No sé, es un imbécil. No puede hacerme esas cosas, es de nenito. ¿Invitar a la ex? Es un pelotudo, me puso en una situación re incómoda. Está bien que no soy la novia, pero dale, un poco de respeto! No podés invitar a tu ex y a tu "chonga" al mismo tiempo. ¿Dónde la viste?
-Sí...
-Y lo peor: se lo dije y le molestó.
-¿Qué?
-Sí! Me dijo que no le vaya con "planteos"!! ¿"Planteo" de qué? Le eché en cara algo lógico, él es el que no entiende los códigos. O sea, encima que tiene el tupé de invitar a la ex novia a su cumpleaños sabiendo que voy yo, me dice que no le venga con cosas rebuscadas, que son "mambos míos", me dijo!!
-Jajaja
-Me daban ganas de partirle algo en la cabeza!! No sé, eso me dio la sensación de que a veces ni piensa en mí, que es super egoísta, como que él quiere la chancha y los veinte, ¿viste? Pero si te mandás esa cagada y que encima tengas el tupé de decirme que es un "mambo mío"... como que... ¿con quién estoy saliendo? ¿entendés el punto?
-JAJAJAJA
-¿De qué te reís, boluda?
-Perdón, fue lo de "el tupé".
-¿Eh?
-Lo dijiste dos veces, a la segunda ya no me contuve! Pensé que no se usaba más jaja
-¿Pero qué opinás de todo esto?
-No sé, no te presté mucha atención después de lo de JAJAJA "tupé", perdón. Contámelo de nuevo, pero con otra expresión. Me quedé en lo de que le fuiste con "planteos".
-Nada, te decía que si encima tiene el....
-........
-
si tiene el coraje de decirme que le fui con "planteos", es un egoísta!
-JAJAJA, querías decir tupé, ya lo sé!!
-Jajaja sos una boluda.

Malditas palabras simpáticas
 que escuchamos y ya no nos dejan concentrarnos en el resto.

viernes, 21 de septiembre de 2012

En cada historia hay un final

Y te va a aturdir la cabeza, y te van a doler partes del cuerpo que ni sabías que tenías. Y te va a desgarrar corazón, y lo vas a sangrar entero, durante meses. Y lo vas a lamentar un día, y al siguiente convencerte de que hiciste lo correcto, y al otro volver a pensar cómo pudieron haber sido diferentes las cosas. Y lo vas a hablar con todos tus amigos, y te van a ver llorar, y vas a sentir vergüenza de lo patético que puede llegar a verse eso. Y les pedís consejos que en el fondo sabés que no vas a seguir. Porque vas a volver a escuchar esas canciones que te hacen mal, y volver a caminar por esos lugares en los que, si tenés cuidado, podés ver todavía los fantasmas. Y también vas a preferir ver películas de amor de una manera masoquista. Si de masoquismo se trata, te vas a convertir en experto. Y vas a escribirle y después borrar, y el mensaje -por suerte- no le va a llegar nunca. Y durante el día encontrás siempre algo con qué distraerte, pero de noche, estando solo, nadie te salva. Nadie te salva de acordarte de ese beso, de esa mueca, de ese chiste, porque son los detalles los que más reavivan el recuerdo. Y vas a olvidar los motivos de ese final, y las motivaciones para este nuevo comienzo. Y se te va a pegar su imagen como una sombra de la que no podés huir. Y vas a hartar a tu psicóloga con su nombre, pero vas a escribir las mejores canciones sobre eso. Y un día ordenando tu cuarto te vas a topar con algo suyo que te quedaste sin darte cuenta, un libro o un cd, y vacilás en si sería lo correcto devolvérselo. Y vas a contestarle mal a la gente en días de lluvia. Y vas a preguntarle a los amigos que les quedaron en común cómo lo ven, y va a latir tu corazón si dicen que está mal, pero más fuerte va a golpear si dicen lo contrario. Y si los meses pasan más rápido, te preguntás por qué el dolor es cada vez más intenso, y si acaso es la caída más dura de tu vida. Y pasan las noches, y los sueños te juegan una mala pasada reinventando la historia con un final feliz. Y no vas a saber qué hacer con sus regalos. Y de a poco, vas dejando de llover. Va a haber gente que te va a poner contenta siempre, vas a ir conociendo caras nuevas, quizás alguna en especial que te haga reír como hace mucho que no lo hacías. Y las cosas que antes hacías para olvidar, ahora las hacés porque te llenan realmente, las hiciste parte de tu rutina energética. Son nuevas pasiones que surgieron a partir de un dolor. Que te llevan a encontrar nuevas formas de ser feliz. Y no te voy a decir la fórmula ahora, pero te prometo que va a llegar una mañana en que no sabés cómo ni por qué motivo vas a despertar y no te va a doler más.

jueves, 23 de agosto de 2012

Las cosas a medias

No me banco las cosas a medias. La llovizna, los amigovios, tener un solo auricular roto... son todas situaciones de mierda. Sólo pensémoslas. ¿Por qué la gente me mira extraña cuando pelo el paraguas ni bien empiezan a caer gotitas? Ok, no son "GOTAS", son gotitas, pero para mi pelo ya es bandera roja. La llovizna se caga en toda tu poca dignidad, se va a encargar de dejarte la melena como Mufasa. La humedad es la enemiga jurada de todas las mujeres. Si nos dan a elegir, nosotras preferimos que LLUEVA, que llueva con toda la furia cosa de que se nos APLASTE BIEN el pelo, tipo Tinelli cuando se hace la planchita, lacio como el lope de los vendedores del barrio chino de Belgrano, en otra escala. Con los auriculares, lo mismo. Tres meses anduve con un sólo auricular roto. TRES (paja de ir a comprar unos buenos headphones). Para los que nos gustan mucho los Beatles, tener un auri roto es una pesadilla, porque ellos en la primera época grababan con un estéreo exagerado, de modo que te quedaba a Lennon cantando por la derecha y McCartney por la izquierda. Y a mí -que la tostada siempre se me cae del lado de la mermelada- me quedaron casi todas las canciones del lado izquierdo en el que solo se escuchan los coros, el bajo, la pandereta y un pianito, de vez en cuando, ponele. Entonces era subir al colectivo en silencio y que en pleno proceso de "$1,20 por favor" Paul me gritara al oído "AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH YEAH YEAH YEAH!!!!!!" y yo mientras intentando leerle los labios al colectivero que me decía "¿Cuánto me dijiste, piba?". Pequeñas frustraciones de la vida. Como los amigovios. Qué mierda esto del chongo que no es novio. Estar paseando con él en el centro y cruzarte a esa compañerita del colegio que sostenía el cartelito de "2ºB" para la foto y tener que presentarlo como "Martín........unamigo". "Unamigo" así todo rápido y bajito y mirando al piso para que no se entienda bien qué carajo quisiste decir. Más mierda es empezar a salir y que caiga su cumpleaños, eso sí que es ser cinturón negro en momentos de mierda. Esa angustia de si te invitará o no, y de si te presentará como su "amiga", su "chica", su "peor es nada", su "pokemón" o su "winning eleven". Y preguntarte:¿Por qué tenías que cumplir justo ahora? ¡Hay tantas fechas más lindas y posteriores! ¿Quién cumple en aguinaldo? ¿No podías esperar al verano al menos? Y esto de que en Argentina los noviazgos tarden un siglo en oficializarse es algo que sólo pasa acá. Podés estar desde hace cuatro meses con él clavándote mac combos, fumándote sus dvd's de Schwarzenegger o hacer que los ocho pelotudos que te acompañan en terapia grupal empiecen a decirle "Mati", pero en los papeles sentimentales todavía no sos NADA. Hace un tiempo una amiga contó que el chico con el que salía hace cinco meses le dijo que ella para él era su "maso maso". ¿"MASO MASO"? "Maso maso" te van a quedar las pelotas después de que te las haya rebajado con una tramontina, hijo de p! A mí no me escondés en una casa, no soy ALF, ni Dobby, ni Ana Frank.
NO a las cosas a medias, chicos. Nada de "chongo", "aguanieve" o "zulma lobato". NO a lo híbrido. No a la Coca marca Carrefour, no al "cortamos pero sigámonos viendo que va a ser un mambo re copado". NO al "está todo bien PERO". No, no, no. NO a mi hermano que hoy cumple años y durante quince días tenemos la misma edad, ¿soy tu hermana mayor? ¿en qué quedamos flaco? No a este post, que lo tengo que terminar ya porque va a terminar siendo algo a medias. Mi vida es algo a medias, en verdad. 

domingo, 19 de agosto de 2012

La Nueva York de John

Siempre prediqué que Paul era mi beatle favorito, y aunque eso no cambió, en los últimos años desarrollé por John un cariño muy especial y profundo. Las canciones de su etapa solista definitivamente me llegan al corazón como las de ningún otro artista, y no es sólo eso. El arte de John es visceral, al igual que lo fue su vida. El tipo tenía tantas cosas que decir, y tantas cualidades que yo suelo buscar en las personas, que nunca va a dejar de fascinarme. Con los años me volví una adicta a él.

Ayer volví de un viaje a Nueva York que fue ciertamente hermoso. Confirmé que es mi ciudad favorita en el mundo. Fui con la idea de, además de recorrerla como una turista más, pisar los lugares donde John estuvo en la última etapa de su vida. Visité su primera casa neoyorquina sobre Bank Street, su posterior departamento en el Dakota, por supuesto el Strawberry Fields del Central Park, la calle Bleecker donde él solía ir a andar en bici con Yoko, el muelle del río Hudson donde se sacaban fotos, los bares que frecuentaba, los restoranes, etc. Fue mágico estar en esos lugares, sentía que estaba pisando pedacitos de su historia y conociéndolo mucho más de todo lo que pude saber de él en libros. Era todo tan vívido.


Me subí al avión de regreso con la sonrisa de quien termina de leer un buen libro. Pero no sabía que lo mejor todavía no había sucedido. Poco después del despegue, saqué de mi mochila un libro biográfico de John (autor: el genio de Bob Gruen, su fotógrafo personal) del cual me faltaba poquito para terminarlo. A los pocos minutos noté que un tipo sentado al lado mío pero del otro lado del pasillo había fijado la vista en mí y en el libro. No me quitaba los ojos de encima pero no parecía interesado en disimularlo. Terminé de leerlo y cuando me disponía a guardarlo en la mochila, el tipo me preguntó en un español raro: "¿Dónde lo compraste?". Le respondí que en Greenwich Village y le sumé algunos datos. El hombre se quedó mirándome en silencio, y yo sabía que algo más me quería decir. "Yo lo conocí. A él, a John", me dijo. "¿QUE?", fue la reacción que no pude contener. "Le intenté vender un departamento cuando él se vino a New York", fue su primera explicación. Yo soy bastante desconfiada para muchas cosas, pero desde el primer momento en que me habló, tuve esa sensación acertada de que todo lo que me decía ese extraño era verdadero. Me contó que tenía tres inmobiliarias ("podría viajar en primera clase pero no me gustan los excesos"), y que cuando empezó a indagar en ese mundo, lo contactaron con un cliente que resultó ser nada más y nada menos que John, con quien estuvo a punto de sellar la venta de un departamento en el Upper West Side, pero el dueño finalmente lo discriminó por ser un "hippie rebelde" y no concretó la operación. "No lo puedo creer", era mi respuesta ante cada cosa que él me contaba. Me habló de lo humilde de era John, de por qué Nueva York encajaba perfectamente con su personalidad, de tenerlo como vecino de barrio, de su hermosa relación con Yoko, coincidimos en que ella lo elevó tanto espiritualmente, y en el porqué hay mucha gente no lo va a terminar de entender nunca. Me contó también que en el momento en que lo mataron él se encontraba a la vuelta del Dakota, y no podía reproducir el horror que había vivido al ver su cuerpo ahí. Se quebró en más de una oportunidad, y me pedía disculpas, pero a mí también se me caían las lágrimas. Y la gente alrededor, viendo esta charla entre dos extraños y no entendiendo nada. Le presté el libro y a medida que lo iba leyendo me remarcaba o aportaba datos. A veces tenía que parar de leer por unos instantes porque se sentía movilizado, miraba hacia otro lugar y retomaba la lectura. 
No sé cuantas horas pasamos hablando, perdí la noción del tiempo en ese momento, pero por dentro sólo deseaba que no se terminara nunca. Me contó sobre otros personajes históricos que tuvo el gusto de conocer (el tipo era también un hombre de negocios en el mundo artístico de Manhattan) y algunas historias que prometí no contárselas a nadie. Me regaló un chocolate y una conversación que nunca voy a olvidar. Cuando nos despedimos me deseó suerte con la música, y me dijo que le hiciera caso y siguiera sus consejos. Volví a casa sabiendo que tuve más de John de lo que pude haber imaginado. Miré el cuadro que tengo de él en mi habitación y le dije: "Gracias por enviarme ese regalo".


ph: Bob Gruen. Esta va a ser siempre mi foto preferida de él. John ya hecho todo un new yorker. Sin palabras :)

lunes, 18 de junio de 2012

Sobre la depresión

Una amiga me confió hace unos meses que se sentía deprimida. Me dijo también que no se lo contara a nadie pero me autorizó a escribirlo acá, porque tuvimos una charla que le cambió un poco la manera de ver las cosas.

Dicen que la depresión es un suicidio lento, pero no para todos. Yo me angustio y llego a estar muy triste, pero rara vez me deprimo. Ni siquiera creo haber entrado en depresión alguna vez. Y no es porque no tenga motivos, al contrario: a veces pienso y siento que me sobran razones para estar deprimida, pero lo que ocurre es que nunca las compro. Ni siquiera cuando mi mamá no me ponía el plato en la mesa por considerarme "anormal" (dixit). Me tomó un tiempo entender que todos los problemas que ella tiene conmigo son, en realidad, conflictos que tiene consigo misma, y que va a tardar en resolverlos. Entender que nadie es víctima de nadie; en todo caso, se es víctima de uno mismo. Es cuestión de decisión y acción para poder salir de ese lugar. Enfrentar a la angustia, verle la cara. Y sacársela así, como un zapato. Ponerle el pecho a las balas con la mejor sonrisa y salir por inercia hacia eso que te haga feliz. Nadie va a escribir tu guión por vos. ¿Te cansás de ver las mismas calles todos los días? Cambiá de recorrido. ¿Estás harto de tu trabajo? Buscá otro! ¿Te vive decepcionando? Entonces no era tan amigo como creías. ¿No tolerás más escucharla? Ponete los auriculares con los Beatles de fondo. Los Beatles o la banda que más te guste, pero decantá 
las peores cosas con otras que siempre te curen el alma. Y si llueve no le digas a tu compañero de trabajo "¡Qué día de porquería! ¿No?", porque nunca sabés. Levantate cada mañana pensando: "No hay nada extraordinario que no pueda hacer hoy".



To Infinity and Beyond

viernes, 8 de junio de 2012

Lo de siempre

Y un día, él le habló. 


J-U-A-N  dice:
Hola Lau
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Hola Juan! Qué sorpresa que me hablaste
J-U-A-N  dice:
viste :) En qué andás? 
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
¿En qué ando? Claro, cómo vas a saber en que ando si nunca más me hablaste desde esa vez? Podría mentirte y decirte que estoy bien, que estoy llevando todo adelante, que veo seguido a mis amigas y salgo con ellas todos los fines de semana, porque siempre SIEMPRE tengo ganas de salir y conocer gente, tendría que ser muy pelotuda para quedarme llorando todos los sábados a la noche en mi habitación, no? que a mis viejos les contesto bien porque no tengo perturbaciones en la cabeza, que en la facultad estoy entre los tres primeros promedios de mi clase (ojo, eso es verdad), que sigo hablándole a mi perro como si fuera un bebito deforme porque estoy siempre así bien arriba de ánimo. Pero para qué mentirte? Si en verdad no tengo más que odiarte desde ese día en que empezaste a hacer como si nada importara entre nosotros, como si ella fuera la única en tu vida porque no tenés las agallas para jugártela por una mina como yo, que sabés que no hay nada que no haría por vos. Todo lo que tenía lo aposté y lo perdí, y no me arrepiento porque en el momento fui firme con mis convicciones, sólo me da lástima-ahora, viéndolo a distancia- lo estúpida que fui de no haberme dado cuenta antes que eran más grandes tus miedos que cualquier otra cosa que pudiera pasarte conmigo. 


REALIDAD.
J-U-A-N  dice:
Hola Lau
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Hola Juan! Qué sorpresa que me hablaste
J-U-A-N  dice: 
viste :) En qué andás? 

¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Acá, pensando un poco...

jueves, 7 de junio de 2012

Amarte hasta por instinto

Hay algo en tus ojos al mirarme mientras hablo. Porque no me miran como ellos, ni como él, ni como ella, ni como los anteriores; me observan desde otro lugar. Quizás desde el mismo en que contemplo tu boca cuando desliza esa pequeña curvatura en los labios anticipando un beso. En un año aprendí a leer todos tus gestos. Sé por tus miradas y la vibración de tu voz si estás feliz, si tuviste un mal día, si ya no querés saber nada del trabajo, si estás contando los días para una fecha o si tenés una sensación extraña sobre mí.

Hice una estatua de vos. Escribí canciones sobre cómo me partiste la cabeza y me sentí frustrada porque no fueron lo suficientemente buenas para canalizar semejantes emociones, y a mí me gusta usar las palabras.
 Te pido perdón por eso, aunque te hayan encantado. No vas a entenderlo, claro, porque no tenés una idea del peso de tu vida en la mía, pero yo sé de lo que te hablo.

Escribía todo esto porque quería-además de agradecerte por un año maravilloso- decirte de una linda forma que me gusta cuando me abrazás de la nada porque me apuntalás el alma, especialmente cuando te sale de manera atolondrada y sin medir tu fuerza, como un niño, es algo que deberías hacer más seguido. Ah, y que nunca dejes de regalarme esa sonrisa tan tuya y ya tan mía, porque es mi cable a cielo.

Sonreíme cuando esté desalentada con algo, cuando esté feliz, cuando esté abatida, cuando haya podido cambiar algo en tu día, también cuando no me lo merezca tanto. Sonreíme como hace un año cuando te conocí al lado de ese monumento y tenías brackets, y fue tan de película. Sonreíme cuando caminemos por Palermo o por San Juan y Boedo, o
 en donde sea, pero sonreíme.

Sonreíme todo el tiempo, que me haces infinita.

lunes, 28 de mayo de 2012

Confesiones de Invierno

En formato de tweets, diez cosas que nadie sabía de mí y no gano nada revelándolas pero si me muero mañana quiero que las sepan:

1-Tengo como una "granja de la decepción" imaginaria donde encerré a todas las personas q ue me decepcionaron en mi vida. Se llevan bien entre ellos, eh.
 


2-Tengo amigos a los que le fascina ver videos de bebés asiáticos tocando Los Beatles en guitarra, y yo todavía les hablo. 


3-Si pudiera elegir a alguien con 
quien compartir un porro sería Hilda Lizarazu. O pará, Marta Minujín.

4-De chiquita no era la típica enamoradiza 
"me pidió un compás. ME AMA", sino más bien una paranoica "Me pidió un compás. ME USA."


5-Sé manejar, pero aprender a estacionar el auto es mi "me falta la tesis" de los estudiantes de ingeniería. 



6-Siempre, SIEMPRE que me cruzo a mi ex cuñada es en fiestas y estoy en pedo. Mi nombre es Peligro.

7-
No puedo sentarme de indiecito, tengo que sentarme de costado como la Coca Sarli en la playa. 

8-Mi parte preferida de los Martín Fierro es el slide show de los tomuer. Fuerte.

9-Hace una semana, a raíz de unos comentarios open-minded, un contacto de mi Facebook malinterpretó que yo era transexual y me deseó: "Espero que encuentres tu camino al cambio". MÁS Fuerte.



10-No me gusta lo cool, porque no soy cool. Así que no me muestres más videos de Capusotto porque no me causan gracia y NO, no me hagas escuchar Space Oddity porque no me mueve un pelo.

Los invito a confesarse. Hagan de cuenta que soy una monja. Bah, un cura. Bueh, soy trans. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Minita Histeria parte I: Típicas preguntas trampa

-¿Qué fue lo que te enamoró de mí?
-
Emmm... no sé.. "todo"
-No, no me digas "todo"! Tiene que haber algo en particular...
-Tus ojos
-Ay, qué poco original
-Tus ojos y tu boca
-re común... esperaba que me dijeras... no sé, "tus pestañas"!
-Sabés que me encantan tus pestañas
-No, eso lo decís porque te lo dije yo.



-¿Cuál te parece la más linda de mis amigas? 
-Mmmm... no sé, vos la más linda.
-No, te estoy preguntando de mis amigas, no me esquives.
-Y... no sé... Yami capáz
-¿Yami?
-Sí
-¿Te parece más linda que yo, por ejemplo?
-No, que vos no...
-¿Le das a Yami?
-Ehhhh.. qué?
-Dudaste en contestar, le das a Yamila. Listo, casate con ella!!


-¿Vos te ves conmigo a futuro?
-Ehh.. sí... ¿por qué no?

-No te noto muy convencido...
-Te estoy diciendo que sí
-No, eso no fue un "SI", fue un "see..."
-....

-qué pena por vos, cocino re bien.


-¿Me vas a pasar algún día tu contraseña?
-¿Para qué la querés?
-es una muestra de CONFIANZA

-Yo confío cien por ciento en vos, pero hay cosas que son de uno, son privadas
-Ves, lo sabía. Me estás ocultando algo!

-no te oculto nada!
-Ah no?? ¿¿Y qué son esos mensajes con Victoria Squiarelli entonces??
-Qué??
-Sí, sí, no te hagas! ESA. La que te pone corazones y te escribe "Ayy te quiero tantoo"!

-Es mi prima!!!
-Encima con tu prima!!
-TIENE SIETE AÑOS.

-¿Qué te gustaba de tu ex novia?

-No sé...
-Sí que sabés. Por algo salías con ella.
-Yyyy... era una piba humilde...divertida...
-Ah...
-Era como muy de barrio, viste?

-Y yo no soy de barrio? Humilde, divertida, ¿yo no?

-¿Te acordás del leoncito que te regalé para el primer mes?

-Sí!
-¿Lo seguís teniendo, no?

-Sí, obvio, ¿cómo lo voy a tirar?
-Qué bueno. ¿Dónde lo tenés guardado?

-Mmmm... no me acuerdo...
-¿No sabés dónde lo dejaste?

-Lo tendría que buscar...
-Claro, ya no te importo!!!

-¿Por qué pusiste ese estado en Facebook?
-¿Cuál?

-El de "habrá que ver por qué estoy tan cansado..."
-Ah, es una canción de Las Pastillas del Abuelo que me gusta
-¿Seguro?
-Sí, ¿por qué?
-No, por nada :)

Sms a su mejor amiga: "Mirá la indirecta que me tiró por Facebook. Te dije que estaba raro."

jueves, 3 de mayo de 2012

Clases de manejo

Abril de 2012. Era el mes de resolver cosas pendientes (según una que me tiró las cartas en Florida y Lavalle), así que me inscribrí en esta academia, muy recomendada por unos cuantos amigos.

"Te va a enseñar él", me dijo la recepcionista/dueña de la empresa. "El" salió del baño con puerta corrediza de plástico casi acomodándose un huevo y me dijo "¿Vamo'?". Recién pasados los 50, jean clarito haciendo juego con la campera de jean, camisa adentro del pantalón, cinturón de cuero, barbita de cuatro días sin cortar, pelos canosos rebeldes... en fin, el estereotipo de "profe" de manejo.

Le dije que "algo" de conducir me había enseñado mi familia (bastante en verdad), y a los dos minutos de arrancar, me tiró toda la buena onda: "Ahhh pero a vos te falta calle, eh!! Yo no sé si llegás en cinco clases...".

En la primera clase me trataba tan raro que yo creí que había tenido un mal día, pero después me fui dando cuenta de que así era su personalidad.

-Acelerás mucho, andá más despacio, más despacio! ¿Por qué te apurás?
-¿Qué?
-No me estás escuchando, frená. Frená acá. ¿Por qué te apurás?

-No sé...
-¿QUIEN te apura?
-.... no sé, me pongo nerviosa capáz
-...
-mi papá me apuraba
-AAAHH!! ¿Ves? Tu papá te apuraba. Bueno, tenés que entender algo: YO NO SOY TU PAPÁ. Yo no te apuro. Yo estudié esto (??), hace más de diez años que ejerzo esta profesión. Manejás con miedo. ¿De qué tenés miedo?

-De chocar
-Ah no!!! Si no me tenés confianza a mí... !!!

-No es que no te tenga confianza, es que..
-MIRAME. Mirá dónde están mis pies. Yo acá tengo pedales en el asiento del acompañante. Este es un auto preparado para enseñar, ante cualquier cagada que te mandes yo puedo apretar el freno para que no nos estampemos contra otro auto y pasemos a mejor vida. Así que RELAJATE. ¿Estamo'?
-Sí. Sí, señor.

-Decime Rubén.

-¿Por qué esa manía de poner la palanca en punto muerto todo el tiempo?
-Mi papá me acostumbró. 
-Ah, me parecía que eso no venía solo
-Sí, creo que tiene un trauma con el punto muerto.
-Tu papá tiene un trauma con vos, me parece (risas)
-Sí, conmigo ni hablar (sin risas).

-¿Por qué mirás para el costado?
-Para no chocar
-Los autos están estacionados, no te van a chocar. Mirá para adelante siempre. Y mantenete en un carril, no zigaguees que van a pensar que tenemos un pedo pa' 40...


Anduvimos dando vueltas por el barrio. Sus palabras mediaban entre órdenes graciosas ("dejá pasar a la vieja!"), sugerencias y un sutil análisis de mi perfil psicológico. Ante cada arranque brusco que tenía, me reiteraba con voz de pastor brasileño "YO NO SOY TU PAPÁ, YO-NO-SOY-TU-PAPÁ!!!", mientras para mis adentros pensaba "menos mal!".

A medida que las clases pasaban y fuimos entrando en confianza, Rubén no se contuvo de halagar a las chicas de calzas ajustadas que corrían alrededor de la plaza. No importaba si tenían 15 o 40, la cara no era precisamente lo que les miraba.
-AH BUEEE-NO!!!

-¿Qué?
-No,no,no, vos seguí, no te distraigas....... qué coosa, madre de Dios!!

Después se puso medio intolerante y con reacciones inesperadas.

-Te cuesta hacer los cambios. Ya a esta altura te tienen que salir solos. Mirá el esquema en la palanca de cambios. ¿Qué letra se forma si tapo acá?

-Ehh... ¿Una Y?
-No, es una Hache. Ahora estacioná detrás de este auto que tengo que bajar en la farmacia a pedir unas recetas (!!!!!).

Tranquilo, eh? El tipo se tomó sus cuatro minutos (el total de la clase es de 30) y volvió cargado de bolsitas con pastillas. Ahí entendí todo un poco más.


Al final de una clase, mi vieja esperándome en la puerta de la academia- muy de mamá de jardín de infantes- y peor aún, preguntándole a Rubén "¿Y? ¿Cómo va la alumna?", como si "la alumna" no fuese la única boluda plus 20 virgen de manejo en todo el barrio.

"Bien, va bien...", contestó él, sorprendido por la actitud cuasi Xuxa de mi madre. Y, como si se tratase de una condena carcelaria, dijo: "En un par de clases 'sale', CREO".

Mañana tengo clase de nuevo. Y en un mes estaré rindiendo. Ríanse de todo pero si me bochan, a mí nada de esto me va a parecer gracioso.

martes, 24 de abril de 2012

No me hables

No me hables de tristeza si nunca desayunaste solo en un McDonald's  a las nueve de la mañana con radio Vale de fondo.

No me hables de inmadurez si nunca le leíste
 en voz alta a tu mejor amiga la conversación IMPRESA de chat que tuviste con él y subrayaste las partes importantes.

No me hables de problemas de autoestima si nunca te comiste las puteadas de tu viejo mientras te enseñaba a manejar.

No me hables de soledad si nunca fuiste el que quedaba último en los cumpleaños esperando a que sus padres lo vinieran a buscar junto a la familia del que cumplía. 



No me hables de mentiras si nunca le dijiste a tu hermano/a menor que era adoptado.

No me hables de cinismo si nunca ahogaste a tu propio Sim en la pileta.

No me hables de inocencia si nunca probaste si funcionaba la fusión de Dragon Ball Z con un amigo.

No me hables de decepciones si nunca te tocó un rompecabezas en el huevo Kinder.

No  me hables de dignidad, si nunca tardaste a propósito en responderle un mensaje de texto a la persona que te gustaba.

No me hables de infiernos si nunca viajaste en hora pico en el subte A.

Sigan ustedes. El "no me hables" más original se gana una cena para dos en el Pumper Nic de Callao. Ah no, pará...



A ver qué me tocóóóó!!! OH GOD, WHY...
Por qué, chino??!! lcdtm!!!

miércoles, 11 de abril de 2012

Dime cómo te llamas...

Hay nombres que te condenan. Qué gran ironía llamarte "Ceja/s" de apellido y ser cejudo. Si te llamás "Cejas", la gente automáticamente va a apuntar su vista por encima de tus ojos para ver si, efectivamente, honrás a tu apellido; de la misma manera que si tu apellido es "Diez", vivís con mucha presión, es demasiado exitista. Con ese apellido queda horrible que seas mal alumno, por ejemplo. "Diez" es apellido de abanderado, de cuadro de honor, pero no así de empleado del mes en Mc Donald's... esos siempre se llaman "López" o "Pérez". No me sorprendería que la tasa más alta de suicidios por apellido sea la de "Diez". Pero es así lamentablemente, los apellidos juzgan. Te llamás "Risueño" y cagaste, estás condenado a no tener cara de culo nunca.

También es jodido esos nombres que no tienen diminutivo. Si te llamás Florencia te pueden decir Flor ¿Pero si te llamás Esperanza? ¿O Zoe? Ni hablar de ORTENCIA...

Y la contracara de estos nombres serían aquellos que ya son diminutivos de por sí, como Sarita, Teresita, o un caso más raro: Mika, como se llama mi prima. ¿Cómo les decís cuando te enojás?. "¡LA CON. DE TU MADRE, TERESITA!". Definitivamente es poco serio, se atenúa el golpe del insulto con un nombre tan simpático. Mi hermano se llama Paul, y cuando yo me enojé de chiquita un par de veces lo insulté y lo llamé "POLÁNDROPO", ante la impotencia que tenía de no poder sonar de una manera más fuerte.

En Facebook también pasan cosas raras con los nombres. Hay gente inadaptada que se pone el nombre de pila con los dos apellidos, como si se estuvieran reportando ante el FBI y no consultando el horóscopo semanal de Escorpio como un pelotudo. Cuando te informan que "Federico Ignacio Vallegas Fernández ha consultado a su signo", ponele. Sos una patada en las bolas hijo de puta, ojalá no me lleguen más notificaciones tuyas así me ahorro más tiempo de lectura y de vida! Ojo: si por el contrario te apodás "Pablito" o "Leito" o algo ITO, también quiero que te mueras.

Hay circunstancias que dan lugar a los nombres, que se transforman en casos ridículos. Cuando veo que la gente le pone "Benjamín" a su último hijo-porque en teoría piensa que va a ser el último- deseo que padezcan un embarazo no deseado para que se le arruine el sentido del nombre. También me gustaría que alguna vez, si no es muy difícil, nazca una nena que sobreviva a un tiroteo estando en la panza de la madre o que haya sido encontrada en una bolsa de basura y que NO le claven un "Luz Milagros". Y les deseo a todos ustedes que nunca, NUNCA, se pongan en pareja con alguien que comparta el nombre con alguno de sus hermanos.


Digámosle "Marce"...!!!



Está condenado por su nombre y por su apellido.
Y por su cara. A este chabón le cagaron la vida.










martes, 27 de marzo de 2012

La gente que está sola

Tengo un imán para la gente rara. Por algún motivo gente con la que no simpatizo demasiado que se siente un poco insatisfecha con la vida me escribió siempre contándome de sus problemas y de esta cuestión que se sienten "solos" y que "ninguna persona vale la pena", o "nadie me valora por lo que soy" y tantas otras mentiras. Es gente que anda contagiando su mala energía al resto para descargarla un poco del propio alma. Me doy cuenta porque a veces, al final de la conversación, me dicen "bueno che, gracias por escucharme, la verdad que me siento mucho mejor!"... mientras yo me quedo haciendo un ta-te-ti entre pegarme un tiro o ponerme a ver el programa de la monja que cocina.

Durante el último tiempo tomé una nueva política al respecto: no responderles. Cuando llegás a quererte un poco más, te das cuenta quién te hace bien de verdad, quién no suma y quién resta. Y lo mejor es ir despegándose de las personas tóxicas; de a poco, con disimulo, nada muy radical y alevoso que pueda llegar a herir sus sentimientos.

Me han hablado buenos conocidos que, en su intento de "conseguir" una chica, caían en el "¿cuándo me vas a presentar a una amiga tuya?". La gran mayoría de mis amigas están en pareja, medio que se me está agotando el stock. Eso le dije a N*. El insistió. Le ofrecí una de las más lindas (odio haberme puesto en este rol de trata de personas espantoso). La agregó al facebook. Mi amiga no le hablaba. El vino hacia mí con sus quejas, como si le hubiese vendido un juguete roto. La ultima conversación que tuve con él fue la siguiente:

-
sole
  • estas?
-en la costaa 
-
ahi esta tu amiga conectadaq no me responde, jajaja 
decime q le pasa a cecilia mastini

  • q no me responde
-no esta interesada, me dijo
  • :S
-jajaja y como sabe si no està interesada si no me conoce?
-es muy complicada ella
-
complicada de dificil o de histerica?
  • escuchame, hace 3 meses q la agregue mas o menos
  • no me responde la muy boluda
  • y nada...
  • ya me hubiera interesado concerla x el solo hecho q era tu amiga y confio en tus amistades
  • pero viendo q es asì, fue

No responder. Eso fue lo que hice. Alguien que te "usa" como terapeuta sólo hace eso: te usa. Y te desgasta. Y después mirás un poco más profundo y te das cuenta de que esa gente en general no está simplemente "sola" en el estado civil. Esa gente tampoco tiene amigos. Gente sola en la vida, a lo Eleanor Rigby.

Créanme, no estamos obligados a ponerle siempre el oído a los relatos personales sobre desgracias. El día en que N me venga con una buena noticia, ahí sí le voy a responder. A lo mejor, s
i está solo, por algo es.

*Los nombres y apellidos fueron cambiados para no herir la suceptibilidad de las personas. O digamos que cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. Bases y condiciones en www.limonworld.blogspot.com


la mejor fue la de papá noel

Mientras tanto, en mi facebook... El caso extremo: el incansable. MUÉRANMÉ.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Gente que no

Hoy dormí poco y me levanté bajo un nivel de tolerancia cero que Hitler admiraría, y decidí por lo tanto escribir mi rechazo hacia la gente que provoca que a diario quiera parar el mundo y bajarme de él.

La gente que en "Citas favoritas" clava "en un parque de diversiones". No te da.


La gente que viene de unas vacaciones en el Caribe con la cintita fluorecente del All Inclusive y se la deja por meses hasta que se les biodegrade en la muñeca. Grasas.


La gente que escribe sin comas: "Hola sole como andas todo bien yo recien salgo del gym jeje saludos". Mi vida ellos.

La gente que pone estados pelotudos en Facebook con detalles de su vida que no queremos saber porque no nos aportan NADA, como "menos mal que me desperté porque soñé que no había más mendicream en la heladera ajjajaja"  y, peor, "a 15 pelotudos les gusta esto".

La gente que le corrige con bronca la ortografía a @Lachicasabrina. Gracias por tu ayuda, Capitán Obvio!


La gente que ahora dice "me encanta Adele", y apenas alcanza a TARAREAR Rolling in the deep.

La gente que tiene la capacidad de relato de un sauce y encima se autocorrige: "MIENTO, fue en mayo".

La gente grasa y desesperada que te deja un hematoma en el brazo por intentar engancharte en el trencito del carnaval carioca de la fiesta. Soltame, no soy el toro del Ital Park, pelotudo.

La gente que se sorprende porque te ve "tan parecido" a tu mamá/papá. Y sí, fui su feto alguna vez, creo.

La gente que te pregunta si "ya sacaste la SUBE??" como si con eso te fueses a salvar del fin del mundo.

La gente que se la da de intelectualoide y te dice "ay, pero el libro es mejor que la película". Chupame un huevo.




Aaahhh... Qué lindo descargar toda la ira y que quede la mala energía en los lectores. Mi recontra vida ustedes.



decime que no es cierto...



martes, 14 de febrero de 2012

Inevitable

Pensaba escribir un texto que nada tenga que ver con el amor en este día. Pensaba hacer algo de humor, simular que estoy bien y sonreírle un Buenos Días a todo aquel que me salude hoy. Pensaba no pensarte, para que no me duela tanto. Creía que, si quería, podía hacer que el mundo siguiera girando sin vos.

Pero la verdad es que nada se mueve en mi mundo sin vos. Que cada minuto que pasa es un ratito que se torna inmenso, de una inmensidad parecida pero radicalmente distinta a la que sentía cuando me mirabas tan de cerca en las tardes de octubre en el que el sol te pegaba de frente y te hacía los ojos más claros. En momentos como estos es cuando veo pasar un 85 y se me viene a la mente las veces que lo corrí agitada sólo para llegar quince minutos antes a tu lugar y poder pasar más tiempo con vos, porque cada minuto con vos eran 10 sonrisas, 5 risas y 20 latidos más. Ver pasar el tiempo delante de tus ojos no tiene explicación, nunca disfruté tanto estar con una persona; incluso cuando no estamos haciendo nada, es hermoso hacer nada con vos.

Las primeras semanas en que nos veíamos todos los días, la primera vez que te confisqué a mi gran tesoro en esta vida: mis amigos, los cuales te aceptaron con todo el cariño que yo pudiera haber imaginado. Me hiciste dar cuenta de cosas que desconocía, como por ejemplo que me cuesta asumir la culpa o que no es común tener un jardinero jaja. Los momentos en que más te extrañé fueron siempre la hora y media después de haberte visto, y aunque hubiese pasado un fin de semana entero pegada a vos, sabía que cuando te fueras te iba a necesitar como si no te hubiese visto en años.

Me escribiste más de quince cartas, incluso una tan larga que-te confieso ahora- tardé dos o tres días en leerla. Pero los recuerdos más firmes no quedan grabados en palabras, sino en imágenes dentro de mi cabeza. Imágenes que se infiltran de manera inevitable como arena entre las manos, que pueden aliviar un poco el dolor como hacerlo más fuerte (quizás las dos cosas al mismo tiempo). Tus ojos miel, los viajes en subte, los personajes bizarros que siempre (siempre!) se nos aparecen, morder tu orejita deforme, todos los Dos Corazones que te regalaba todos los días antes de que entres a dieta, sentir el soplo de tu risa destartalada, que me des de probar sólo para ver mi mejor carita de asco, pellizcarte la nariz, tu pasado turbio, las calles de Palermo, las palabras código, tu nombre con el mío escritos en servilletas de papel de un restorán...

No sé a qué iba todo este texto. Supongo que sólo quiero que sepas que voy a estar esperando a que me des ese abrazo hermoso (encajamos perfecto, no digas que no!) al igual que lo anduve esperando toda mi vida antes de conocerte, y que odio cada parte de mí que te haya hecho daño. Que entiendas que aún soy un poco tonta con algunas cosas, porque es esa la manera (equivocada) en que yo entiendo al amor, porque me cuesta mucho encontrar las formas, porque tengo miedo de muchas cosas, pero que estoy dispuesta a cambiar una y mil veces por vos, aprender junto a vos, y que no voy a parar hasta hacerte tan feliz que creas que soy la persona más maravillosa que hayas conocido, porque eso es lo que pienso yo de vos todos los días desde que me levanto hasta que me voy a acostar.

Voy a hacer todo lo que me requiera para hacerte feliz como cuando te
 hablo en inglés o te sorprendo con algún buen libro. Y así volver a colgarme de tu cuello y darte un beso torpe cuando me estés explicando algo y me dé ternura, y secar estas lágrimas, que ya pesan demasiado.

Te amo!!!

martes, 24 de enero de 2012

La hora del diablo

Ayer me desperté en el medio de la noche con otra horrible pesadilla, como me viene pasando hace días. Estaba sobresaltada y todas las mantas tiradas sobre el piso. Sentía algo raro en mi cuarto, muy raro. Me fijé la hora, salí de mi pieza y fui a tocarle la puerta a mi hermano. El estaba con la computadora jugando a ese juego de conquistar imperios, como de costumbre.

-Pasá...
-Paul, ¿sabés qué hora es? La hora del diablo
-¿Qué?
-Las tres de la mañana es la hora del diablo.
-Ehh son las tres menos diez, no es la hora del diablo, te informo.
-Bueeno... pero son casi las tres... por eso vine acá
-Repito, 2:49, Sole. ¿Significa que te voy a tener que fumar acá en mi cuarto hasta las cuatro?
-No, hasta las cuatro no, en quince me voy.
-¿Y qué mierda es eso de "la hora del diablo"?
-Me lo dijo una chica la otra vez. A esa hora es usual que la gente pase malas experiencias. Es la hora en que se te aparece el diablo, dicen...
-¡Qué boludez!
-Tiene veintipico de años, no me va a mentir. A ella se le aparecía una mujer sentada al borde de su cama. La familia tuvo que llamar a un cura para sacar ese fantasma de la casa, y hasta el día de hoy siguen sin entrar a ese cuarto... Yo tuve una pesadilla recién.

-¿Qué soñaste?
-Estaba en el laburo, un día como cualquier otro. Estaba hablando con dos compañeras cuando de repente se apaga la luz y queda todo a oscuras. No veía nada. Las llamaba pero no me contestaban. Y en eso veo que viene hacia mí el espíritu de una mujer con pelo negro largo hasta la cintura, horrible de cara. A medida que se me acercaba sentía que me consumía la energía. Grité y me desperté. Fue horrible.
-Y era el diablo, jaja.
-Googlealo.

Pusimos "tres de la mañana hora del diablo". Leímos alguna información sobre el tema un poco exagerada. En eso escuchamos a mi viejo yendo a la cocina. Mi hermano sonríe.
-Ahí está el diablo, escuchá, bajando las escaleras.

Mi viejo abrió la puerta del baño. Mi hermano sonríe otra vez.
-Está cagando el diablo, ahí lo tenés. "La hora del diablo", POR DIOS....

Nos reímos un rato y me volví a mi cuarto. Me acosté mirando al techo, reflexionando. Me fijé la hora, eran las 3:30. Era raro todo porque yo no suelo asustarme de nada, pero esta vez me sentía chiquita de nuevo, y pensé: No creo que haya sido el diablo, pero hoy por las dudas duermo con la sábana hasta la nariz.