martes, 24 de enero de 2012

La hora del diablo

Ayer me desperté en el medio de la noche con otra horrible pesadilla, como me viene pasando hace días. Estaba sobresaltada y todas las mantas tiradas sobre el piso. Sentía algo raro en mi cuarto, muy raro. Me fijé la hora, salí de mi pieza y fui a tocarle la puerta a mi hermano. El estaba con la computadora jugando a ese juego de conquistar imperios, como de costumbre.

-Pasá...
-Paul, ¿sabés qué hora es? La hora del diablo
-¿Qué?
-Las tres de la mañana es la hora del diablo.
-Ehh son las tres menos diez, no es la hora del diablo, te informo.
-Bueeno... pero son casi las tres... por eso vine acá
-Repito, 2:49, Sole. ¿Significa que te voy a tener que fumar acá en mi cuarto hasta las cuatro?
-No, hasta las cuatro no, en quince me voy.
-¿Y qué mierda es eso de "la hora del diablo"?
-Me lo dijo una chica la otra vez. A esa hora es usual que la gente pase malas experiencias. Es la hora en que se te aparece el diablo, dicen...
-¡Qué boludez!
-Tiene veintipico de años, no me va a mentir. A ella se le aparecía una mujer sentada al borde de su cama. La familia tuvo que llamar a un cura para sacar ese fantasma de la casa, y hasta el día de hoy siguen sin entrar a ese cuarto... Yo tuve una pesadilla recién.

-¿Qué soñaste?
-Estaba en el laburo, un día como cualquier otro. Estaba hablando con dos compañeras cuando de repente se apaga la luz y queda todo a oscuras. No veía nada. Las llamaba pero no me contestaban. Y en eso veo que viene hacia mí el espíritu de una mujer con pelo negro largo hasta la cintura, horrible de cara. A medida que se me acercaba sentía que me consumía la energía. Grité y me desperté. Fue horrible.
-Y era el diablo, jaja.
-Googlealo.

Pusimos "tres de la mañana hora del diablo". Leímos alguna información sobre el tema un poco exagerada. En eso escuchamos a mi viejo yendo a la cocina. Mi hermano sonríe.
-Ahí está el diablo, escuchá, bajando las escaleras.

Mi viejo abrió la puerta del baño. Mi hermano sonríe otra vez.
-Está cagando el diablo, ahí lo tenés. "La hora del diablo", POR DIOS....

Nos reímos un rato y me volví a mi cuarto. Me acosté mirando al techo, reflexionando. Me fijé la hora, eran las 3:30. Era raro todo porque yo no suelo asustarme de nada, pero esta vez me sentía chiquita de nuevo, y pensé: No creo que haya sido el diablo, pero hoy por las dudas duermo con la sábana hasta la nariz.