lunes, 18 de junio de 2012

Sobre la depresión

Una amiga me confió hace unos meses que se sentía deprimida. Me dijo también que no se lo contara a nadie pero me autorizó a escribirlo acá, porque tuvimos una charla que le cambió un poco la manera de ver las cosas.

Dicen que la depresión es un suicidio lento, pero no para todos. Yo me angustio y llego a estar muy triste, pero rara vez me deprimo. Ni siquiera creo haber entrado en depresión alguna vez. Y no es porque no tenga motivos, al contrario: a veces pienso y siento que me sobran razones para estar deprimida, pero lo que ocurre es que nunca las compro. Ni siquiera cuando mi mamá no me ponía el plato en la mesa por considerarme "anormal" (dixit). Me tomó un tiempo entender que todos los problemas que ella tiene conmigo son, en realidad, conflictos que tiene consigo misma, y que va a tardar en resolverlos. Entender que nadie es víctima de nadie; en todo caso, se es víctima de uno mismo. Es cuestión de decisión y acción para poder salir de ese lugar. Enfrentar a la angustia, verle la cara. Y sacársela así, como un zapato. Ponerle el pecho a las balas con la mejor sonrisa y salir por inercia hacia eso que te haga feliz. Nadie va a escribir tu guión por vos. ¿Te cansás de ver las mismas calles todos los días? Cambiá de recorrido. ¿Estás harto de tu trabajo? Buscá otro! ¿Te vive decepcionando? Entonces no era tan amigo como creías. ¿No tolerás más escucharla? Ponete los auriculares con los Beatles de fondo. Los Beatles o la banda que más te guste, pero decantá 
las peores cosas con otras que siempre te curen el alma. Y si llueve no le digas a tu compañero de trabajo "¡Qué día de porquería! ¿No?", porque nunca sabés. Levantate cada mañana pensando: "No hay nada extraordinario que no pueda hacer hoy".



To Infinity and Beyond

viernes, 8 de junio de 2012

Lo de siempre

Y un día, él le habló. 


J-U-A-N  dice:
Hola Lau
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Hola Juan! Qué sorpresa que me hablaste
J-U-A-N  dice:
viste :) En qué andás? 
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
¿En qué ando? Claro, cómo vas a saber en que ando si nunca más me hablaste desde esa vez? Podría mentirte y decirte que estoy bien, que estoy llevando todo adelante, que veo seguido a mis amigas y salgo con ellas todos los fines de semana, porque siempre SIEMPRE tengo ganas de salir y conocer gente, tendría que ser muy pelotuda para quedarme llorando todos los sábados a la noche en mi habitación, no? que a mis viejos les contesto bien porque no tengo perturbaciones en la cabeza, que en la facultad estoy entre los tres primeros promedios de mi clase (ojo, eso es verdad), que sigo hablándole a mi perro como si fuera un bebito deforme porque estoy siempre así bien arriba de ánimo. Pero para qué mentirte? Si en verdad no tengo más que odiarte desde ese día en que empezaste a hacer como si nada importara entre nosotros, como si ella fuera la única en tu vida porque no tenés las agallas para jugártela por una mina como yo, que sabés que no hay nada que no haría por vos. Todo lo que tenía lo aposté y lo perdí, y no me arrepiento porque en el momento fui firme con mis convicciones, sólo me da lástima-ahora, viéndolo a distancia- lo estúpida que fui de no haberme dado cuenta antes que eran más grandes tus miedos que cualquier otra cosa que pudiera pasarte conmigo. 


REALIDAD.
J-U-A-N  dice:
Hola Lau
¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Hola Juan! Qué sorpresa que me hablaste
J-U-A-N  dice: 
viste :) En qué andás? 

¯`·._Laurita_.·´¯ dice:
Acá, pensando un poco...

jueves, 7 de junio de 2012

Amarte hasta por instinto

Hay algo en tus ojos al mirarme mientras hablo. Porque no me miran como ellos, ni como él, ni como ella, ni como los anteriores; me observan desde otro lugar. Quizás desde el mismo en que contemplo tu boca cuando desliza esa pequeña curvatura en los labios anticipando un beso. En un año aprendí a leer todos tus gestos. Sé por tus miradas y la vibración de tu voz si estás feliz, si tuviste un mal día, si ya no querés saber nada del trabajo, si estás contando los días para una fecha o si tenés una sensación extraña sobre mí.

Hice una estatua de vos. Escribí canciones sobre cómo me partiste la cabeza y me sentí frustrada porque no fueron lo suficientemente buenas para canalizar semejantes emociones, y a mí me gusta usar las palabras.
 Te pido perdón por eso, aunque te hayan encantado. No vas a entenderlo, claro, porque no tenés una idea del peso de tu vida en la mía, pero yo sé de lo que te hablo.

Escribía todo esto porque quería-además de agradecerte por un año maravilloso- decirte de una linda forma que me gusta cuando me abrazás de la nada porque me apuntalás el alma, especialmente cuando te sale de manera atolondrada y sin medir tu fuerza, como un niño, es algo que deberías hacer más seguido. Ah, y que nunca dejes de regalarme esa sonrisa tan tuya y ya tan mía, porque es mi cable a cielo.

Sonreíme cuando esté desalentada con algo, cuando esté feliz, cuando esté abatida, cuando haya podido cambiar algo en tu día, también cuando no me lo merezca tanto. Sonreíme como hace un año cuando te conocí al lado de ese monumento y tenías brackets, y fue tan de película. Sonreíme cuando caminemos por Palermo o por San Juan y Boedo, o
 en donde sea, pero sonreíme.

Sonreíme todo el tiempo, que me haces infinita.