martes, 18 de diciembre de 2012

Un robo poco mainstream

Viernes pasado:

Estábamos él, él y yo sentados en uno de los bancos de cemento de una plaza del laberíntico barrio de Parque Chas. Parecíamos solos en el mundo, solos con la noche y nuestra guitarra. Vislumbré a un chico de buzo blanco y capucha acercándose hacia nosotros, pero estaba tan entusiasmada con lo que estaba haciendo en ese momento que no advertí que sus intenciones no eran buenas. Mi cartera estaba al borde del banco, me había olvidado completamente que la había dejado ahí tan expuesta. Creo que nunca había guardado tantas cosas en ella como esa noche: tenía el ipod, la billetera, mi documento, una campera y el celular que me había comprado hacía sólo tres días con tanto esfuerzo. La acción fue predecible: el chico usurpó mi cartera y salió disparado. La secuencia no fue predecible: de un impulso, salí corriendo det
rás de él al grito de muchas palabras por las que podría ser expulsada de un colegio, por ejemplo. Me crucé toda la plazita para poder alcanzarlo. Yo no soy rápida pero el chico era demasiado lento. Cuando ya estaba cerca de él, vi a un coche patrullero aparecer de la nada. El tiró a la vereda la cartera y huyó. Yo fui corriendo hacia ella para recuperarla y revisarla: por suerte seguía todo ahí adentro, no faltaba nada.

Con la cartera en los brazos, me fui alejando con mis amigos de la plaza. Mi pulso seguía acelerado cuando se acercó el patrullero.

-Señorita, lo tenemos. ¿Querés venir a verlo a ver qué hacemos con él?


Y bueno. Dale. Cinco y media de la mañana y yo y mis amigos en el asiento trasero de un auto policial yendo a ver al cazador cazado. A todo esto, mi mamá (que a partir de mi nuevo cel me bombardea por whatsapp) me había mandado un mensaje hacía unas horas: "Espero que la estés pasando bien :)". Re bien, má.

Mi deducción lógica fue que el muy novato había escapado por una calle circular de las que rodean a la plaza, y la policía logró encontrarlo fácilmente yendo en sentido contrario. Me pareció divertido imaginarlo.

El estaba sentado en una vereda frente a la plaza con la cabeza gacha, como quien espera en un rincón de penitencia. Seguía con su buzo blanco, que ahora pude ver bien que no era un buzo sino una campera del Real Madrid. Jeans claros cortos y zapatillas con resorte. Era un pseudo wachiturro de 17 años que ahora me miraba con cara de pollito mojado. Yo no sabía bien con qué cara mirarlo, fue demasiado incómodo. Los tres policías no tuvieron piedad con él. Empezaron a pegarle y le gritaban cosas innecesarias.

-¿Por qué mierda le robaste a ella, hijo de puta? Hablá! Mirame a los ojos cuando te hablo, lacra, basura humana.

-No sé... -contestó él con la voz temblorosa. Y después dijo una frase que me hizo reir un poco- Estoy re confundido... estoy re confundido con mi vida... fue un momento de confusión.

Era todo tan bizarro. Los policías empezaron a ponerme nerviosa con sus insultos hacia el pibe y sus golpes, que iban desde cachetazos en la cara hasta fuertes patadas cerca de la entrepierna.

-Sos un reverendo hijo de puta, imbécil. Si vas a robar, pelotudito, robá a la noche, que es cuando a las basuras como vos los agarramos y los MATAMOS.

Vi la cara del chico, que parecía que iba a llorar.

-¿Qué querés hacer? ¿Lo vas a denunciar?- me dijeron los polis en un tono bastante tendencioso, pero decidí defraudarlos con un "no sé" dubitativo. Lo miré al pibe, que me miraba suplicante.

-Por favor no, no.... no quiero tener más quilombos en mi casa. Yo vivo acá a la vuelta, soy del barrio- dijo. Se notaba que era un simple ratero.

Todo parecía tan surreal. Decidí no denunciarlo porque era menor y no valía la pena; además yo sólo quería irme de esa patética escena que estaba protagonizando la policía. En ese momento, se asomó una chica desde el balcón del tercer piso de un edificio.

-Hey!! Dejen de pegarle al pibe, basta!!!
-No te metás, flaca... si te hubieran robado a vos estarías deseando que lo caguemos a trompadas- le contestó el más bravo de los canas.
-No hay necesidad de que lo fajen así, ustedes dan verguenza!!!- les gritó la chica, que siguió diciendo unas cuantas verdades. Fue genial su discurso, era como la voz de mi conciencia.

Los dejamos discutiendo a ella con los policías y nos alejamos otra vez con mis amigos. A las pocas cuadras volvió a aparecer el patrullero haciéndome señas. ¿Y ahora qué?

-Disculpá, eh?- me dijo uno de los agentes- Pasa que la pelotudita esta del edificio se intentó hacer la zurdita y ahora dice que nos va a denunciar. Así que te queríamos pedir tus datos en caso de que tengas que dar testimonio que te robaron, sólo si querés. No te vamos a hinchar.

Volví a mi casa un poco rara. Eran las siete de la mañana y estaba desayunando con mi perro, sin poder dejar de pensar en todas las escenas de esa noche. Mi familia se dio cuenta al toque de que algo raro me pasaba.

Reacción de mi madre: "Me descompongo de los nervios. Voy a contarles a todas mis amigas para que tengan cuidado con sus hijos, esto le puede pasar a cualquiera".

Reacción (ilógica) de mi padre: "Ya aprendiste la lección. No tenés que andar con la guitarra en la plaza".

Reacción de mi hermano, según mi madre: "Y también, con los amigos que tiene..."

Reacción de mi hermana: "Jajajajaja" (le chupa todo un huevo como siempre, es la mejor).

Reacción de mi psicóloga: "Inconscientemente vos dejaste la cartera suelta para que te la robaran". Chupame un huevo, Mariana.

Conclusión de mi amigo que estaba conmigo: "Igual tenés que estar medio drogado o ser medio mogólico para robar en Parque Chas".

MI Conclusión es que odié el momento en que me sentí estafada, pero odié más aún el momento en que vi cómo tres pelotudos -con la licencia de tener un loguito de la Federal en sus gorros azules-pateaban y humillaban al pibe sólo para sentir un momento de poder e importancia en sus miserables vidas. Ningún pibe nace chorro, chicos. Y con esto no quiero hacerme la Pino Solanas ni nada, es sólo la visión que tuve siempre. Hijo de puta sí se nace y se hace, y eso es algo más difícil de cambiar.

5 comentarios:

  1. Que garrón Sole! Más cuidado la próxima vez. (Duda: ¿seguís con el programa de radio? porque lo quise escuchar y no había nada) Saludos!

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  2. Te felicito, te apiadaste cuando lo viste todo pollito mojado; yo no sé qué hubiera hecho. Quizás lo mismo por miedo a una venganza (?)
    Un beso,
    Vero

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  3. Muy jodido todo Sole! el robo, el rescate de la cartera, lo de la policia , la situación de decidir la suerte del pibe chorro que pintaba bastante negra, la vecina justiciera , los policias y todo lo que siguió despues , la verdad , lo importante es que a pesar de todo te sientas tranquila con lo que decidiste , porque desde aca es muy fácil decir que haría cada uno , pero el momento lo viviste vos, y si no estas conforme con lo que hiciste dejarlo pasar y pensar en que precauciones tomar para que no se repita.
    Besos !
    Estas escribiendo re bien

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  4. Y, es todo un tema. Yo creo que el pibito esté confundido.

    Si el pibito está así, es porque hay una familia que no lo está conteniendo, un sistema educativo que no lo está conteniendo (aunque no tendría porque hacer eso) y una sociedad que se le burla en la cara y le golpea al mas mínimo intento de hacer "algo".

    Claramente el chabón quiso (o quiere) llamar la atención.

    Por otro lado, un ojete bárbaro el tuyo para recuperar tus cosas. Dale mil gracias al cosmos por eso. Yo todavía puteo por el robo de mi cartera en mayo, cuando iba cmainando tranquila cerca de la peatonal de mi casa (no había un alma, era la siesta y estaba jugando River, y yo me estaba llendo a comprar facturas al super mientras disfrutaba de un pucho) y dos chorritos (uno que me atacó de atrás y otro que lo esperaba en moto) me sacaron mi cartera, que tenía: la plata para el regalo del día de la madre, mi celular (viejísimo por cierto, habrán sacado 100 mangos por él, apenas si tenía mp3 y nada mas) los auriculares y los puchos. Lo que mas me dolió fue la cartera.

    Tuviste bastante suerte dentro de todo.

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