jueves, 10 de enero de 2013

El viento sobre la cara

Hoy hablamos de mis vacaciones, de mis viejos que están lejos, de mis amigos, de él, de ella, de mi mejor amiga, de cómo extraño a mi hermana cuando está de viaje, de mis últimas noches, del estúpido y de mis planes a corto plazo. Realmente no sabía adónde iba todo.

La conclusión de Mariana fue retroactiva.


-¿Vos te acordás por dónde empezó esta sesión?
-Sí. Me acosté y te dije que no sabía por dónde empezar, que no tenía un tema en la cabeza. Y vos me dijiste "mejor, contame lo que se te ocurra".
-Sí.  Y ahí hiciste lo que se llama "libre asociación". Quería ver lo primero que se te viniera a la cabeza y me contaste sobre tus rollers, que estabas emocionada porque hoy después del trabajo te ibas a patinar a Puerto Madero. Me mostraste la mochila que trajiste con los patines adentro. Me dijiste que patinando sola te olvidás de todos tus problemas, que sentís una sensación plena de libertad, de no estar atada a nada y que nadie te siga detrás, por lo cual podés ir tan rápido que hasta podés sentir el viento sobre la cara. También me dijiste que empezaste a patinar porque era la sensación más parecida a volar que habías encontrado. Me hablaste mucho sobre cómo te hacía sentir libre. Yo creo que esa libertad es la que seguís buscando cuando te calzás de nuevo las zapatillas. 

2 comentarios:

  1. El existencialismo se fuma en patines jaja...

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  2. Lo más importante lo decimos cuando no tenemos nada que decir, el problema es que nadie se toma el trabajo de escucharnos cuando tenemos la mente en blanco, por eso tenemos que pagar :P

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