jueves, 2 de mayo de 2013

Canciones, rollers y fotos viejas

Sumerjo la cabeza en un un par de brazos cruzados por la resignación sobre la mesa. Me pongo a pensar en todas esas cosas que ya no puedo hacer, con la nostálgica sensación de que ya no me salen. Ya no sé cómo disfrutar mis ratos libres, ya no puedo cantar con alguien, ya no puedo escribir sobre amor, porque ya no puedo amar a nadie. Ya no puedo ir al centro a buscar a mi mejor amiga porque está en otro país, ya no puedo escuchar ciertas canciones sin relacionarlas con personas que me lastimaron, ya no puedo andar en rollers los jueves, ya no puedo ver fotos viejas. 

Y progresivamente vienen días que me muestran una cara más linda. Y de repente me veo componiendo y grabando canciones con una pasión desconocida en mis ratos libres. De repente -en una noche de alcohol y confesiones- una amiga me dice al oído "yo siempre soñé con cantar con vos", y se me cristalizan los ojos, y la envuelvo en un abrazo infinito. De repente se me escapa un "no puedo no quererte cuando me ponés esa cara" frente a los ojos de alguien que realmente me gusta, y me siento viva. De repente, en un martes gris, mi amiga lejana me dice por whatsapp que viene a visitarme en un mes, y se me llena la habitación de colores. 
De repente escucho esa canción en un recital y no la puedo esquivar, pero ya no me hace mal, y hasta me animo a cantarla. De repente me veo andando en rollers un sábado con mis amigas por Palermo. De repente me topo con fotos viejas y, gracias a todas esas cosas buenas que me pasan de repente, por primera vez en mucho tiempo ya no guardo rencor.

(y me voy escuchando este temazo y amando la vida)

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