jueves, 6 de junio de 2013

Una de cal y una de arena

LA DE CAL (literal):
Hace dos semanas. Caminando a tomar el tren paso por un edificio en construcción. Odio que construyan edificios en un barrio tradicionalmente residencial. Miro de costado a la obra con indignación, pienso miles de cosas, e inesperadamente me llevo puesta una montaña de cal en polvo que me dejaría blanca de cuerpo entero tirada de rodillas sobre la vereda. Los obreros se ríen, yo  huyo mientras me limpio, y la gente en la calle me mira como pidiendo explicaciones.

LA DE ARENA:
Hoy a la mañana. Me levanto, me visto, saco del armario una campera que no usaba hace un año y me la calzo. Al salir de casa, meto las manos en los bolsillos de la vieja campera y siento algo en mi mano derecha. La saco y miro: un fajo de 440 pesos en mi mano. Me compro la vida en Mercado Libre.

LA DE CAL?
Hoy a la noche. Feliz todavía por la inesperada sorpresa financiera que encontré en aquel bolsillo, vuelvo a mi casa escuchando Depeche Mode en una calle casi a oscuras. Cuando estoy pasando ENFRENTE de la vereda donde me había empolvado de cal hace dos semanas, mi pie derecho colisiona contra el canto de una baldosa floja y salgo volando por el aire. Aterrizo de cara al piso y quedo inmovil del dolor. Quedo en forma de estrella de mar sobre el cemento. Siento golpes en todo el cuerpo y mi rodilla sangrando. Lo más importante: miro alrededor y gracias a Dios no había nadie a la vista. Me levanto con esfuerzo después de segundos, recojo mi cartera que había revoleado a la mierda y salgo caminando renga. Saludo a un vecino que mira extrañado cómo paso medio chueca y agarrándome la pierna del dolor. Llego a casa, y sin modismos femeninos, les comento a mi viejo y a mi hermano: “Me la puse otra vez en la calle. Me duele todo”. Mi papá esboza una sonrisita y me señala la rodilla derecha: “Se te rompió el jean”.


Se supone que es "una de cal y una de arena". Yo nunca supe cuál es la buena y cuál es la mala, pero si la del cal es la mala, que venga la de arena otra vez y me haga olvidar que tengo la rodilla del tamaño de la cabeza de un bebé.

4 comentarios: