viernes, 29 de noviembre de 2013

Terremotos y algo más

Desde que lo tuve en primer año de secundaria, mi profesor de Geografía me hacía acordar a alguien. El mismo tipo de humor, el mismo elevado nivel intelectual y una recóndita vulnerabilidad propia de un niño detrás de una expresión seria con anteojos. Conocía esos chistes, esas salidas, esas opiniones, esas sonrisas irónicas. Seguramente por mi innata timidez no fui capaz de acercarme tanto a él como hoy sí lo hago cada vez que me lo cruzo en el tren y nos reímos juntos de algún recuerdo escolar o del miserable presente de algún ex compañero mío.

Una tarde llegué a casa con un cuatro escrito en birome roja sobre mi examen de terremotos y deslizamientos de las placas terrestres. Lo dejé sobre la mesa del comedor y huí. Al rato, mi viejo se me acercó con el papel en la mano.

-Quiero pedirle una cita a tu profesor. Quiero que me explique la corrección que hizo- me dijo.
-¿Por qué, pá? Está bien corregido. No te conviertas en uno de esos padres patoteros que apuñalan maestros, porfis.
-No, no, sólo quiero que me explique algunas cosas- me contó.

Y así fue. Llamó al colegio y pactó la cita. Llegó ese miércoles. Yo no les había contado a mis amigas, recuerdo que me daba un poco de vergüenza, y ni siquiera entendía bien el motivo del encuentro. Estuve toda esa mañana nerviosa, y sumamente curiosa por aquello que un tipo tan tranquilo como mi viejo querría saber acerca del profesor y su corrección. Cuando volví a casa, parecía no haber nadie. Almorcé tranquila hasta que escuché a alguien bajar por las escaleras con ritmo galopante. Era mi papá.

-¿Y? ¿Cómo te fue? ¿Qué le dijiste? ¿Era necesaria la entrevista esa?-le pregunté.

Mi papá me miró más que sonriente, exultante. Parecía que venía de un parque de atracciones.

-Bien, hablamos de tu prueba, y me explicó cómo sumó tus puntos.
-¿Y estaba bien?
-Sí.
-¿Y por qué estás tan contento?
-Andrés es de Racing.
-Jaja sí. ¿Eso te dijo?
-Sí, hablamos largo y tendido sobre fútbol. ¡Cómo lo gasté! Me hizo reír mucho. Al final, intercambiamos mails!

Ahí estaba la respuesta. Ahí supe a quién me hacía acordar mi profesor de Geografía. Es hasta el día de hoy que cuando me lo cruzo en el tren, es como estar hablando con mi viejo. Bizarra asociación, es cierto. Pero más bizarro es INTERCAMBIAR MAILS con el profesor de tu hija. Dios, menos mal que todavía no existía Facebook.

1 comentario:

  1. Me caiste bien por esta frase:

    "nos reímos juntos de algún recuerdo escolar o del miserable presente de algún ex compañero mío."
    Nada como reirse de los demas, oh yes!!

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