jueves, 14 de mayo de 2015

La batalla

Y de repente se acercan, al ritmo del clamor, los soldados de ese imperio que vos conocés bien. Son crueles como los asirios, guerreros como los aztecas, sabios como los griegos, exploradores como los vikingos, inteligentes como los babilonios, sanguinarios como los persas, fuertes como los francos y hábiles como los celtas. Se acercan a toda marcha por detrás de tus pensamientos y los atacan de manera feroz y sin pudor alguno. Y destruyen así tu imperio de sosiego, sueños, proyecciones y bonanza. Pero si sos muy tenaz, astuto y por sobre todo valiente, como los romanos, tus murallas de defensa no los dejarán pasar nunca; y desde lo alto de las torres lanzarás todo tipo de puntas. Y finalmente los verás morir algunos en el acto, y a otros alejarse con la cabeza gacha de cara a la frustración, para nunca más volver a enfrentarte. Que se vayan lejos, que desaparezcan... los miedos.